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sábado, 19 de enero de 2013

Pere Rosell, el último gran cartógrafo


Pere Rosell

Pere Rosell salió por la puerta grande de la escuela cartográfica mallorquina. Sólo él consiguió que nueve de sus cartas le sobrevivieran y le dibujaran, ya en la posterioridad, como el autor más prolífico de aquella tradición. Sus best sellers cerraron, también, la nómina de los grandes cartógrafos de la Isla a finales del siglo XV.

Su nombre, latinizado como Roselli, hizo creer a muchos que era italiano. Pero Pere Rosell llevaba sangre mallorquina en las venas. Según autores como Winter, era un judío converso nacido en la Isla y cuya actividad le localizó en Palma –donde vivía en la zona de la Drassana– entre 1462 y 1474.

A finales del siglo XIII había surgido en Europa una nueva cartografía con un claro objetivo utilitario. Los portulanos, como pasaron a llamarse, eran un elemento fundamental para la navegación, y su auge llegaba vinculado al uso generalizado de la brújula. Desarrollados en el área genovesa, alcanzaron pronto a Venecia y Mallorca.

«Después aparecieron dos tipos. Uno puramente náutico, con información costera y pensado para la navegación, y otro náutico-geográfico con datos del interior y destinados a la biblioteca. Entre éstos últimos hubo también algunos, muy decorados, que servían como regalos», detalla el matemático y experto en Historia de la ciencia, Ernesto García Camarero. Dos vertientes que cultivó la escuela mallorquina, caracterizada por la abundancia de elementos geográficos e históricos.

Y allí estaba Pere Rosell. Su nombre cierra la nómina de los maestros cartógrafos mallorquines. Su obra y su taller aparecen cuando la escuela había alcanzado ya su máximo esplendor y su fama se extendía más allá del archipiélago. Pero su trabajo dejaría también un espacio para su personalidad. «Sus piezas no se limitaron a calcar un patrón, sino que cada una de ellas se adapta al uso y a la zona a la que estaba destinada», subraya García Camarero, autor de La cartografía mallorquina junto a Julio Rey Pastor.

Las nueve cartas firmadas por Rosell que se conservan le señalan como el autor más prolífico del siglo XV. Las cuatro primeras –fechadas en 1447, 1449, 1455 y 1462– pertenecen a la tipología náutica pura. Escasa decoración, toponimia costera y firma en Mallorca son algunas de sus características. La más antigua de ellas refería también el uso de detalles técnicos de Beccaro, aunque algunos hayan querido ver una relación de maestro y discípulo.
  
Su quinta carta –fechada en 1464 y hoy conservada en el Museo Nacional de Nuremberg– demostraría su dominio también del tipo más geográfico. Topónimos y leyendas interiores y la que desde entonces sería su seña de identidad: los bufadors. «Son simples decoraciones que aluden a los vientos esenciales en la navegación a vela», afirma el matemático. Las numerosas líneas que cruzaban los portulanos saliendo de la rosa de los vientes, ayudaban a tener «una estimación del rumbo».

La importancia artística de esta cartografía hizo que las cartas fueran herederas, o cuanto menos quedaran influidas, por los estilos de cada época. El final del siglo XIV supuso el contagio del gótico italiano, mientras que la primera mitad del XV representó un gótico más internacional que se plasma en autores mallorquines como Vallseca. Pere Rosell, así como Jaume Bertran, vivirían después el auge del gótico hispanoflamenco.

Las áreas mediterránea y atlántica eran las protagonistas fundamentales de los retratos cartográficos de Rosell. Sus cartas se reparten hoy entre las colecciones del Museo Británico, la Biblioteca Guarnacci de Volterra en Pisa y el museo alemán de Karlsruhe, entre otras instituciones. La última que se conserva con su firma, datada en 1468, se conserva en la Hispanic Society de Nueva York.

Otra media docena de cartas anónimas y de idéntico estilo se atribuyen a Rosell. Entre ellas, un mapamundi circular y varios mapas. Algunos de ellos, se cree, obra de los discípulos de su taller.

Pero aquellos años de final de siglo marcaron no sólo el fin de la actividad cartográfica de Mallorca sino la progresiva desaparición de los portulanos. Si la mitad del XV había supuesto su decadencia, ésta continuaría hasta que las necesidades de la navegación transoceánica les hicieran perder su vigencia.



Baleópolis nº 177  07-11-2012

Fuentes

REY PASTOR, Julio et GARCÍA CAMARERO, Ernesto. La cartografía mallorquina
http://www.elgranerocomun.net/IMG/pdf/Cartografia_Mallorquina_JRP_EGC.pdf

GARCÍA CAMARERO, E. La Escuela Cartográfica de Mallorca
http://elgranerocomun.net/IMG/pdf/EGC_Escuela_Cartografica_Mallorca.pdf

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