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miércoles, 2 de octubre de 2013

Jordi Anckermann, el gran observador 'amateur'


Jordi Anckermann durante las observaciones del eclipse de 1905 | SHNB














Jordi Anckermann
1880-195?

Jordi Anckermann fue uno de esos aficionados que suplen la falta de formación con inagotables horas de práctica. Su pasión estaba más allá de las nubes. Pasó años apuntando al cielo con un telescopio hasta acabar organizando las expediciones científicas del eclipse de 1905 en Mallorca. La posterioridad le reservó también un lugar como responsable del primer servicio meterológico del archipiélago.

Nació en enero de 1880 en Palma, hijo del reconocido pintor Ricard Anckermann. De él, decía Ramón Compte Porta, había heredado no sólo la maestría en el dibujo, sino también la afición por la astronomía. «Si hubiera dispuesto del instrumental adecuado habría pasado a los anales de la Historia», aseguraba en L’astronomia a Mallorca.

Tenía apenas 19 años cuando empezó a matar el gusanillo con los primeros artículos. Pero sería ya en el nuevo siglo cuando su carrera iniciara el despegue. En mayo de 1900 protagonizó su primera campaña con su traslado a Elche para seguir el eclipse total de sol del 28 de mayo. La misma ciudad en la que se instalaron astrónomos de renombre como Comas Solà o Camille Flammarion, el gran divulgador de la ciencia, y al que Jordi Anckermann pudo conocer en persona.

lunes, 11 de junio de 2012

Daniel Escandell, el observador de Marte

Daniel Escandell | EEIF
Daniel Escandell
1932-1997

La oposición favorable de Marte en 1956, unos diez millones de kilómetros más cerca de lo habitual, revolucionó Ibiza. El fenómeno y la reciente compra de un telescopio por parte del Ayuntamiento de la ciudad aceleraron la creación de un observatorio en el Puig des Molins. Detrás del proyecto, el joven Daniel Escandell. Un universitario que dirigió las observaciones del planeta rojo y que destacaba como la gran promesa de la astronomía ibicenca. Pero su frustrada carrera le convertiría en guía turístico.

Nació en Sant Jordi de Ses Salines en 1932, pero no sería hasta más de una década después cuando el nombre de Daniel Escandell comenzaría a ser popular. Su paisano, el astrónomo ibicenco Vicent Serra i Orvay (ver entrada), le conocería en una de sus últimas visitas a la Sociedad Astronómica de España y América, con sede en Barcelona. Ya entonces se refirió a él como «una gran promesa» para la ciencia, no sólo de la isla «sino de todo el estado».

Había sido durante el bachillerato cuando el joven se había sentido atraído por la astronomía y los estudios científicos. Aquel interés continuaría después con su matriculación en Ciencias Exactas en la universida de Barcelona. «La astrofísica aún no existía como carrera, y la astronomía, principalmente la posicional, era sólo una rama de las Ciencias Exactas», señala el presidente de la Agrupación Astronómica de Ibiza, José Luis Bofill.

viernes, 7 de octubre de 2011

François Aragó, el espía geodesta de Napoleón

François Aragó
1786-1853

Si la suerte radica en estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, podríamos decir que François Aragó fue –para lo bueno y para lo malo– un experto en el fenómeno. Un suertudo que con apenas veinte años llegó a Baleares para acabar las mediciones del meridiano de París. La mala fortuna hizo que sólo un año después le pillara allí el levantamiento contra las tropas napoleónicas.

François Aragó nació en Estagel, una pequeña población cercana a Perpiñán. Su sueño de infancia fue siempre estudiar en la Escuela Politécnica de París, pero una vez dentro, se dio cuenta de que aquella formación le quedaba corta. Con sólo 18 años su talento y una recomendación le permitieron convertirse en secretario del Observatorio de París. Allí le llegó su primera casualidad.

La muerte de Pierre Méchain había interrumpido el proyecto de medición del meridiano de París, aún quedaba pendiente la prolongación hasta Baleares.
Su cargo le hizo ser incluido junto a Jean Baptiste Biot en el grupo que completaría el proyecto y permitiría obtener un mayor conocimiento sobre la figura de la Tierra. 

«Ninguno de los dos tenía experiencia en la técnica de la triangulación geodésica, pero consiguieron convertirse en expertos en el manejo del círculo repetidor de Borda, el instrumento que utilizaban los geodestas de la época», afirma la investigadora y autora de François Aragó y Mallorca: la prolongación del meridiano de París a las Baleares 1803-1808, Elena Ortega.


domingo, 31 de julio de 2011

José Zaragoza: el discípulo avanzado de Mut

José Zaragoza
1627-1674

Montesión apenas le acogió durante un lustro. Para José Zaragoza, Mallorca no tenía que ser más que otro destino en su carrera como docente en colegios jesuitas. Sin embargo, aquí conoció al astrónomo Vicenç Mut (ver entrada), del que se convertiría en principal discípulo. Juntos, reformaron el sistema métrico de la Isla y se complementaron en las observaciones del cometa de 1664. Por separado, serían los renovadores de la ciencia en España.

Su afición por el estudio de las matemáticas era ya más que incipiente tras su paso por la Universidad de Valencia. José Zaragoza había nacido en la localidad de Alcalá de Chivert en 1627 y en aquel centro se formaría en Artes y se doctoraría en Teología. 

Su orientación hacia los números fue siempre autodidacta y paralela, pero cuando Valencia le ofreció la cátedra de matemáticas, decidió rechazarla. Por entonces ya planeaba seguir su vocación religiosa.

Fue en 1651 cuando ingresó en la orden jesuita y tomó la sotana. Apenas acabado su noviciado, Zaragoza se trasladó a Calatayud para enseñar retórica. En 1655 lo haría a Mallorca, donde impartiría lecciones de Filosofía y Teología en el colegio de jesuitas de Palma, Montesión. Un entorno de sabios en el que conocería a Vicenç Mut, considerado uno de los grandes astrónomos prácticos de la época. Casi sin saberlo, el valenciano comenzaba a convertirse en su discípulo.


jueves, 26 de mayo de 2011

1905: el eclipse que deslumbró Mallorca

Gautier durante las observaciones en Mallorca
El 30 de agosto de 1905 Mallorca se quedó colapsada. No era una Operación Retorno veraniega, pero sí la llegada masiva de viajeros de todo el mundo. Por un día todos desviaron su mirada de las playas para fijarla en el cielo. Miles de turistas científicos que esperaban el primer eclipse total de sol del siglo en la Isla.

1900. El siglo XX abre sus puertas con un eclipse total de sol que, aunque llegó a España, apenas fue visible desde Baleares. Sin embargo las predicciones astronómicas ya funcionaban, y los investigadores comenzaron la cuenta atrás para un eclipse que, un lustro después, prometía ser el centro de atención de los científicos.

«España vio la oportunidad de hacer progresar la astronomía. Entró en contacto con centros de medio mundo y se intentaron introducir nuevos estudios. El propio Observatorio del Ebro, en Tarragona, corrió para estar listo en 1905», afirma el investigador de Ciencias de la Tierra del Instituto Dom Luis de la Universidad de Lisboa, Josep Batlló.


Ramon Llull: teoría esférica de las mareas

Ramon Llull
1232-1315

Grecia, Roma y Egipto vivieron siglos de Historia y civilización a orillas del Mediterráneo. El comercio marítimo hizo que la cartografía se desarrollara desde muy temprano. La oceanografía, en cambio, sufría un gran retraso. Y cuando Ramon Llull escribió su Ars navegandi su explicación de las mareas fue sino científica sí pionera en el planteamiento.

El interés de Ramon Llull por el mar empezó pronto. Según algunos autores, fue el escritor medieval más antiguo que escribió sobre las cartas de navegar y los instrumentos de la náutica. Otros afirman, incluso, que dirigió la carta de Angelino Dulcert: la primera hecha en Mallorca y considerada una de las obras más perfectas del siglo XIV.

En 1934 Miquel Massutí Alzamora publicaba en la revista La Nostra Terra el artículo La teoria lul·liana de les marees. ¿Habría sido el Beato pionero también en la oceanografía? Ya Piteas en el siglo IV a.C. señaló la relación entre las mareas y las fases de la Luna, pero ni la náutica ni la cartografía habían llegado aún a la física marina.

«El Mediterráneo era el centro cultural de la época, pero las mareas aquí son demasiado pequeñas y no suponían un fenómeno tan importante como para ser estudiado», apunta el físico oceanógrafo del Institut Oceanogràfic de Balears, José Luis López-Jurado.


Josep Algué: el corresponsal del eclipse


Josep Algué
1856-1930

El gobierno estadounidense desplegaba un mapa de España sobre la mesa. Era 1905 y la coincidencia del Congreso de Meteorología de Innsbruck con el eclipse total de sol les hizo pensar que su comisionado, Josep Algué, pudiera participar en las observaciones. La oferta de la Compañía de Jesús y la falta de expediciones españolas en Mallorca, les hizo decantarse por la Isla en una campaña que impulsó la creación del observatorio astronómico del Seminario.

«Escribimos al Prepósito Provincial de la ilustre Compañía de Jesús, que ha respondido a nuestra expectativa y nuestras peticiones nombrando una comisión científia presidida por el padre Josep Algué», escribía el obispo Pere Joan Campins (ver entrada) en la Specola astronomica in Seminario. El edicto era la solicitud oficial para la creación de un observatorio en el Seminario de Sant Pere. Aquel anuncio de la llegada de Algué, uno de los mayores expertos mundiales en la materia, era una señal de buena suerte.

Además de un reputado astrónomo, Josep Algué era religioso, miembro de los jesuitas. Nació en diciembre de 1856 en Manresa (Barcelona) y ya en 1871 entraba en la compañía de Jesús. Sin embargo, la expulsión de los jesuitas de España le llevó a Toulouse. Regresaría a España para estudiar Humanidades en el monasterio de Veruela (Zaragoza) durante siete años, pero volvería a marcharse a la ciudad francesa para completar su grado en Teología.


domingo, 20 de marzo de 2011

Pere Joan Campins: el obispo de la Ilustración

Pere Joan Campins
1859-1915

La Historia nunca avanza igual para todos. Mientras la Revolución Francesa ponía el acento en la fuerza del pueblo, la Iglesia iba quedando cada vez más aislada. Hacía siglos que había perdido el tren de la modernidad y la conexión con su contexto real. Una distancia que el obispo Campins intentó acortar en apenas unos años.

Pere Joan Campins pasó toda su vida vinculado a la Iglesia: con apenas 11 años entró en el Seminario y, con sólo 25, fue consagrado sacerdote. Se había licenciado, además, en Teología y Derecho Canónico en Toledo, uno de los centros con más prestigio de la época.

Su trayectoria y su personalidad le convirtieron en uno de los personajes más queridos en la Iglesia mallorquina. A la muerte del obispo Jacint Maria Servera, todos los rectores de la Isla firmaron un documento en el que pedían que Campins –por entonces vicario capitular– fuera designado como nuevo obispo. "Costa i Llobera fue uno de los que más intervino en el proceso, ya que era muy influyente. Su amistad con monseñor Guerri era un hilo directo con el Vaticano", explica el director de la Biblioteca Diocesana, Gabriel Seguí. El nombramiento se hizo efectivo en 1898.


Vicenç Mut: el científico que desmanteló la estrella de los Reyes Magos

Vicenç Mut
1614-1687

En el siglo XVII los cometas despertaban el mismo asombro y fascinación que las estrellas fugaces en la actualidad. Cuerpos celestes que cruzaban el firmamento sin causa ni explicación aparente. Con la herencia arrastrada de las religiones animistas –que atribuían los fenómenos naturales a dioses o espíritus–, la creencia popular consideraba a los cometas como los causantes de los terremotos, las guerras, el hambre e incluso la muerte.

«En los libros sagrados de las religiones se hace referencia a los cometas. Incluso la Biblia habla de esa estrella que guió a los Reyes Magos», explica el historiador y farmacéutico, Joan March. «El pavor que causaban provenía, principalmente, de la irregularidad de sus apariciones en comparación con el Sol o los planetas», añade. Un hecho que haría aún más importante la aparición de una nueva corriente científica y racionalista que en Mallorca –e incluso en toda España– lideraría Vicenç Mut. Sus teorías ayudarían a despojar a estos fenómenos astronómicos de cualquier connotación maligna.

Vicenç Mut Armengol nació en Palma en 1614. Ingresó como jesuita en Montesión para formarse en Leyes y Matemáticas, pero pocos meses después abandonaría la compañía para iniciar la carrera militar. 


martes, 22 de febrero de 2011

Vicent Serra i Orvay: la Biblia según la Astronomía

Vicent Serra i Orvay
1869-1952

Vicent Serra Orvay ya había emprendido la restauración del obispado en las Pitiusas –su gran empresa religiosa– y poco faltaba para convertirse en colaborador del Diccionari de Alcover. Tenía más de treinta años cuando cayó en sus manos un volumen francés de astronomía. De repente se conjugaron su formación matemática y el descubrimiento de una pasión que convirtió en objeto de investigación hasta ponerse a la altura de Arthur Eddington.

Nació en octubre de 1869 en la parroquia de Sant Jordi de Ses Salines de Eivissa, en el seno de una familia de propietarios rurales. Su carrera eclesiástica parecía estar casi escrita. Con sólo doce años ingresó en el Seminario Conciliar y, siendo aún alumno de filosofía, empezó a impartir clases de matemáticas, física y química. En 1898 se convertiría en rector del mismo.

Fue poco después cuando Serra Orvay inició la que sería su gran empresa religiosa: la restauración del obispado en las Pitiusas suprimida por el concordato de 1851. Pese a que la confirmación llegaría en 1924, la ordenación episcopal del padre Salvi Huix se retrasaría cuatro años más.


jueves, 10 de febrero de 2011

Emili Sagristà: el profeta científico

Emili Sagristà
1875-1963

El tiempo convirtió a Emili Sagristà en un personaje y olvidó a la persona. Su figura menuda y nerviosa destacaba entre el resto de maestros del Seminario diocesano, «tan formales, graves y peripuestos». Una damnatio memoriae que pareció borrar de un plumazo su currículum como profesor de ciencias. En 1905 se convirtió en uno de los principales ayudantes en las observaciones del eclipse total de sol. Después, su legado como fundador del laboratorio de física y química y del museo de Historia Natural intentaron combatir a duras penas su leyenda.

Nació en Palma en 1875. Su padre, marine, se preocupó de garantizarle una buena formación que Emili Sagristà orientó hacia la carrera eclesiástica. Siendo aún seminarista fue bibliotecario del Seminario y asistente del Obispo Campins. Fue de la mano del bisbe como conoció la renovación diocesana que estaba a punto de revolucionar la Iglesia mallorquina y que incluía un nuevo plan de estudios. Coincidiendo con el papado de León XIII –gran impulsor de las ciencias naturales– pretendía crear una Universidad Eclesiástica independiente de la de Valencia.

«Sagristà ingresó en el Seminario con apenas diez años. Allí curso los estudios primarios y secundarios además de la carrera eclesiástica con Teología y Filosofía, comparable a una licenciatura civil», explica el director de la Biblioteca Diocesana, Gabriel Seguí, autor de Emili Sagristà i Llompart en el seu context. El mallorquín formó parte de una generación heredera de aquel impulso de llevar la modernidad a la Iglesia en pleno auge del liberalismo y de conectarla con el mundo de la ciencia.


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