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domingo, 6 de octubre de 2013

Joaquín Jaquotot y sus falsos 'zombies'

Grabado de William Hogarthen.
Joaquín Jaquotot
1726-1813

Apoplejía, sofocación, síncope, espasmo. Los síntomas de la enfermedad fueron siempre una preocupación en la carrera médica de Joaquín Jaquotot. Por entonces, a mediados del XVIII, aún resultaba muy complicado distinguir la muerte del coma profundo. La cantidad de enterrados vivos le llevó a colaborar en un manual que permitiera identificar y resucitar a «los muertos aparentes».

Nació en Palma en septiembre de 1726 con la profesión ya grabada en el ADN. Su padre, Nicolás Jaquotot, había sido médico de Luis XV. Joaquín, el penúltimo de sus seis hijos, pudo presumir de tener también una carrera brillante. Desde 1773 ocupó diversos cargos públicos en el Ayuntamiento de Palma: fue diputado, síndico personero –una suerte de defensor del pueblo– y comisionado médico para los enfermos de Alcúdia.

En 1778 su trayectoria cobró un nuevo impulso. Jaquotot no sólo se convirtió en profesor de la Facultad de Medicina de Palma, sino también en uno de los fundadores de la Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País (RSEMAP), constituida aquel mismo año. Entre sus objetivos estaba la difusión de las ciencias de acuerdo con el espíritu ilustrado.

Eran tiempos complicados para la medicina. No se diferenciaba la muerte verdadera del coma profundo o el letargo provocado por causas como la catalepsia o el desmayo. «Si, como en varios países, España entre ellos, se practicaba la inhumación en un plazo breve, existía el peligro de ser enterrado vivo. Y efectivamente ocurría con bastante frecuencia», explica Paula de Demerson en Muertos aparentes y socorros administrados a los ahogados y asfixiados en las postrimerías del siglo XVIII.

sábado, 19 de enero de 2013

Catalina Llabrés, la boticaria de la Casa Real


Catalina Llabrés Piris
1901-1983

Catalina Llabrés fue siempre menos conocida que su familia. Primero, eclipsada por su hermana María (ver entrada), la primera médico oficial de Baleares. Luego, muchos años después de su muerte, por un hijo que legó toda su herencia a los Príncipes de Asturias. Quizá su nombre quedó como un personaje secundario de la Historia, pero había sido pionera entre las mujeres farmacéuticas de Menorca.

Nació en marzo de 1901 en Ciutadella, la hija mayor del empresario zapatero Francisco Llabrés. Allí, en la ciudad menorquina, estudiaría la primera y la segunda enseñanza, para terminar en 1919. Su impulso fue, como recuerda su sobrina María del Carmen Arregui, dedicarse a la docencia. Para ello se trasladó a Mallorca hasta completar sus estudios en Magisterio.

La intención de Catalina era regresar a su isla para ejercer como profesora. Pero entonces, la fábrica de calzado familiar se había vendido con el objetivo de que los Llabrés se mudaran a Barcelona. Era el viaje que cumpliría el sueño universitario que su padre perseguía para su hermana: que estudiara Medicina. "Un traslado en el que no quiso que Catalina se quedara sola en Menorca, así que acabó con ellos en la Ciudad Condal", relata su sobrina.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Francisco Puig, el cirujano renovador

Francisco Puig
1720-1797

Francisco Puig tenía la categoría de jubilado cuando llegó a Mallorca en 1788. Tenía 68 años, pero estaba empeñado en demostrar que no era un hombre acabado. La Isla le brindó la oportunidad de promover los estudios de cirugía, como siempre había defendido. Un año después, la creación de la Escuela de Anatomía y Cirugía de Mallorca consiguió importar la renovación científica que Pere Virgili había iniciado en Barcelona.

Se graduó como cirujano en Cervera (Lleida) en 1740, pero Francisco Puig había nacido veinte años antes en Barcelona. Sería allí, también, donde desarrollara los primeros años de su carrera profesional. Primero, en una de las tiendas de cirugía-barbería de la ciudad. Después, como cirujano mayor en el hospital de la Santa Creu para en 1753 pasar al área de Sanidad del Ayuntamiento.

Su primer contacto con la revolución de aquella ciencia llegaría en 1761 con su incorporación como profesor y secretario del Real Colegio de Cirugía que acababa de fundar Pere Virgili. Desde la nueva institución, así como desde el Hospital General en el que también ejercería, demostró su intención de promover los estudios de cirugía.

La oportunidad de Puig tardaría aún más de dos décadas en llegar. Problemas en su ciudad natal –que acabarían por provocar el rechazo de algunos sectores hacia su figura– y sus continuas ansias de ascender, acabaron por imponerle la jubilación del Colegio barcelonés en 1784. Tenía 64 años pero aún le quedaba mucha carrera por delante.

Hay quien dice que la propuesta fue suya, pero Francisco Puig presumía de que el Ayuntamiento de Palma le había pedido que fundara un colegio de cirugía en nuestra Isla. Proyecto para el que obtuvo permiso en 1789, cuando se fundó la Escuela de Anatomía y Cirugía de Mallorca. El catalán pasó a hacerse cargo de la dirección.

El reglamento y los estatutos del Colegio de Cirugía de Barcelona sirvieron como modelo para la institución mallorquina. Durante el siglo XVIII la enseñanza quirúrgica en España experimentó una gran transformación. Una modernización en la que Puig «sería una de las figuras puente o transicionales entre el bajo nivel quirúrgico de los años iniciales del Setecientos y el resugir de la cirugía española durante las últimas décadas», como indica Juan Riera Palmero en el artículo Nuevos datos sobre el colegio de cirugía de Mallorca.

Lámina incluida en el tratado de Francisco Puig
En 1790 el catalán publicó un plan de estudios para el centro mallorquín en el que demostraba cómo, partiendo de su formación tradicional, se incorporaba a aquella reforma que había conocido en Cataluña de la mano de Pere Virgili. Sus indicaciones abarcaban las diferentes disciplinas incluidas en los estudios. Desde las materias más teóricas como anatomía, traumatología o química a otras más prácticas como vendajes, partos o heridas por arma de fuego.

La formación consistía en seis cursos escolares en los que se incluían prácticas en algún hospital. El plan recoge también la reglamentación de grados, exámenes y sesiones científicas. Pero iba, incluso, más allá. Las observaciones de Francisco Puig tratan también los problemas sanitarios, las tareas y el personal asistencial de las instituciones hospitalarias y el papel de la sanidad en los cementerios y la cirugía forense legal.

«Las ideas de Puig muestran la progresiva incorporación a los hábitos de trabajo europeo», asegura también Riera Palmero. En 1793 publicó, en colaboración con Sebastià Muntaner, el Manual teórico-práctico de las operaciones de cirugía para instrucción de los alumnos de la Escuela de Palma de Mallorca.

El catalán puso especial atención en las demostraciones anatómicas, a las que invitaba a los regidores del Ayuntamiento. El Archivo de Simancas conserva aún algunos de sus dibujos que reproducían las preparaciones de la vena porta y de los nervios de las extremidades inferiores. Eran láminas que se colocaban sobre un atril en la sala de prácticas.

En 1792 dejaba su puesto como cirujano mayor en el Real Hospital de Palma de Mallorca. En 1809 un grupo de cirujanos logró que se aprobara un proyecto para convertir la Escuela de Anatomía y Cirugía en un Real Colegio. Las dificultades presupuestarias impidieron que se hiciera realidad y el centro cerraría sus puertas en 1825.


Baleópolis nº144     14-02-2012


Fuentes

MASSONS, Josep Maria. Francesc Puig i els cirurgians del seu temps
http://www.ramc.cat/publicacions/51-Francesc%20Puig.pdf

BALLESTEROS, Alfonso. Las ciencias de curar durante la Guerra de Independencia
http://www.medicinabalear.org/numeros%20anteriores/revistas/VOL23/vol23_n2/editorial.pdf

RIERA PALMERO, Juan. Nuevos datos sobre el Colegio de Cirugía de Mallorca
http://es.scribd.com/doc/107292226

PUIG, Francisco. Plan Para Perficionar [Sic] Los Estudios de Cirugía
http://es.scribd.com/doc/107288877

domingo, 26 de agosto de 2012

María Llabrés, la primera médico oficial

María Llabrés Piris
1904-1996

En 1991 María Llabrés Piris recibía la medalla de oro de sus compañeros de gremio. Detrás de la celebración de sus 50 años como colegiada se escondía, también, el honor de haber sido la primera mujer en ejercer la medicina en Baleares. Convertida en pionera también como maternóloga y tocóloga de la comunidad, vivió la gran transformación de la profesión durante sus casi seis décadas de carrera.

Nació en Ciutadella en agosto de 1904, hija del empresario del calzado Francisco Llabrés Moll. Estudió en el Instituto General y Técnico de Mahón donde ingresó en 1917, pero cuando llegó el momento de labrarse una profesión, su padre le planteó dos alternativas: "O se incorporaba a la fábrica familiar como empleada rasa o estudiaba una carrera", recuerda su hija, María del Carmen Arregui. Ella optó por la segunda opción.

La decisión llevó a la venta del establecimiento zapatero y al traslado de la familia a Barcelona. Tras finalizar allí el bachillerato, María Llabrés Piris entraría en la Universidad de Barcelona para estudiar Medicina. Su hermana Catalina haría lo propio en Farmacia. "En los archivos figura que María estudió de manera no oficial, es decir, no presencial. En aquella época era algo común porque las mujeres no iban solas a ningún sitio, y menos a una clase compartida con hombres", señala la profesora de Historia de la Enfermería de la UIB, Gloria Gallego.

jueves, 5 de abril de 2012

Joan Alzina y la educación especial

Joan Alzina
1879-1979

En diciembre de 1920 el Ayuntamiento de Barcelona inauguraba Vila Joana. Una institución, mitad internado mitad escuela, destinada a niños con discapacidad. Al frente, el mallorquín Joan Alzina. Un médico que aunó los conocimientos de la psiquiatría con las herramientas de la pedagogía para sentar las bases de la educación especial pública. Su objetivo fue siempre el de proporcionar un futuro a quienes se consideraba sólo una carga.

Nació en Capdepera, aunque su fecha de nacimiento varía, según la fuente, entre 1879 y 1883. Con la llegada del nuevo siglo se trasladaría a Barcelona para estudiar Medicina, pero su formación se desarrollaría después fuera de nuestro país. Se especializó en psiquiatría en Italia, primero en Reggio Emilia de la mano de Giuseppe Giuccardi y después en Roma con Gionni Mingazzini.

Tras un breve regreso a Madrid, donde en 1911 colaboró en el laboratorio de investigaciones biológicas de Ramón y Cajal, la Junta para la Ampliación de Estudios le permitió salir de nuevo de España. La clínica psiquiátrica de la Universidad de Munich se convirtió entonces en su destino para formarse, entre otros, con Alois Alzheimer.

Para entonces Alzina ya había iniciado su carrera profesional en Cataluña. Un comienzo ligado plenamente a la psiquiatría como director de los psiquiátricos de Salt (Girona) y Sant Andreu del Palomar (Barcelona) entre 1910 y 1915. Pero las precarias condiciones de ambos centros le llevarían a publicar la Memòria sobre l’organització del servei dels boigs [sic] a Catalunya, en la que presentaba las clínicas alemanas de Munich o Haar como ejemplos a seguir.

Ramon Llull, las tres autopsias del Beato

Ramon Llull
1232-1315

Dicen que tenía 84 años cuando Ramon Llull llegó a Bugía. Quería predicar el evangelio en territorio musulmán. Contaba con el permiso del regente de la ciudad pero, según la tradición, nada impidió que fuera lapidado por sus sermones. Con la llegada de sus restos a Mallorca comenzó un periplo científico para demostrar la autenticidad de aquel martirio. Tres autopsias principales se sucedieron hasta certificar, en 1985, que el Beato no murió víctima de aquella supuesta tortura.

No era la primera vez que Llull predicaba en la zona, donde ya había sufrido cárcel, destierro y persecución. En aquella ocasión, según recogieron los cronistas, fue lapidado por musulmanes en la ciudad argelina de Bugía. Pese a que se le dio por muerto, unos mercaderes genoveses comprobaron que aún respiraba después de pedir su cuerpo a las autoridades.

Al parecer, el Beato falleció al llegar a Mallorca, a donde el viento había desviado el barco de los comerciantes en su regreso a Génova. El cadáver fue depositado, de manera provisional, en un arca en la sacristía del convento de San Francisco de Palma. La certeza de que la Iglesia le canonizaría pronto hizo que no se le enterrara.

sábado, 10 de marzo de 2012

Tomás Blanes Viale, el discípulo de Ramón y Cajal

Tomás Blanes Viale
1878-1900

Las memorias de Ramón y Cajal guardaban una sorpresa para nuestros investigadores. «El joven mallorquín Blanes Viale, alumno aventajadísimo(muerto también en flor antes del término de la carrera)», recordaba de sus años como catedrático en Madrid. La cita escondía la historia de Tomás Blanes Viale, que había conseguido ser su discípulo directo gracias a sus dotes como dibujante. Sus estudios y la estima del Nobel llevaron a bautizar unas células olfatorias en su honor.

Fue mallorquín de adopción, pero no de nacimiento. Tomás Blanes Viale nació en 1878 en la ciudad uruguaya de Mercedes, hijo del médico Rafael Blanes, originario de Artà. Sus primeros años trascurrieron entre Uruguay y Puerto Rico, pero el clima del Caribe empeoró la ya delicada salud del patriarca y obligó a la familia a regresar a Mallorca.

El joven tenía sólo 15 años. Instalado en Palma, cursó el bachillerato en el Instituto Balear, cuyo título obtuvo en 1896. El mismo año en que se trasladaría a Valencia para estudiar el preparatorio de Medicina. Pero su objetivo era la capital: Madrid. Y allí llegó después para ingresar en la Universidad de San Carlos.



«Allí impartía clase Santiago Ramón y Cajal, que era catedrático desde 1892. Se dice incluso, que había conocido al padre de Blanes Viale durante sus años como estudiante, pero es algo que no se ha podido comprobar», apunta el doctor menorquín Antoni Juanico. Sea como fuere, el joven mallorquín tardó poco en conocer al líder de la Generación de los Sabios.

domingo, 22 de enero de 2012

Andrés Hernández, el farmacéutico de la Armada


Andrés Hernández
1744-1817

Su farmacia era reconocida en todo Mahón. Sus fondos de tinturas, ungüentos y jarabes la convirtieron en proveedora del resto de oficinas de la ciudad. Una fama a la que Andrés Hernández sumaba su pertenencia al Colegio de Boticarios de Madrid así como el cargo de corresponsal del Real Jardín Botánico. Dos bazas que utilizó en una competición en la que se enfrascó por abastecer de medicinas al hospital naval.

Nació en Mahón en 1744 y allí pasó toda su vida. Estudió gramática latina y Farmacia, rama sobre la que construiría su trayectoria profesional. Sus dotes le convirtieron en docente en la materia y en socio del Colegio de Boticarios de Madrid en 1784. Apenas cinco años antes de que la capital menorquina le nombrara examinador apotecario.

Había instalado farmacia en Mahón y su oficina, repleta de bálsamos, emplastos y jarabes, podía presumir de abastecer al resto de boticas de la ciudad. Él era un rico hacendado que gozaba de tanto prestigio como su tienda, pero para entonces ya se había enfrascado en una guerra farmacéutica. El Tratado de Versalles de 1783 había devuelto Menorca a la Corona española y, con ella, los barcos de su flota al puerto mahonés. Un retorno que inició una competición por abastecer de medicinas a los buques.

martes, 20 de diciembre de 2011

Carmelo Villalonga, un odontólogo del XIX

Carmelo Villalonga

En mayo de 1857 la imprenta palmesana de José Gelabert publicaba Breves esplicaciones de odontotecnia [sic]. Su autor, un supuesto mallorquín, Carmelo Villalonga, que se presenta como «cirujano-dentista». Faltaban aún veinte años para que se instaurara el título de odontólogo y su formación era poco más que una continua práctica. Pero la sequía bibliográfica del XIX convirtió su folleto en un texto pionero sobre la concienciación de la higiene bucodental y las prácticas odontológicas de la época.

«Proporcionar un bien a mis semejantes, manifestándoles las funestas y trascendentales consecuencias de que pueden ser víctimas los apáticos e incuriosos en esta parte de su organización». Ése es el objetivo con el que Carmelo Villalonga comienza sus Breves esplicaciones de odontotecnia [sic]. Un opúsculo de apenas 15 páginas publicado en 1857 en Mallorca por la imprenta de José Gelabert. Un artículo en el que concienciaba sobre la higiene bucal, denunciaba algunas prácticas extendidas y publicitadaba sus habilidades y servicios.

«Este tipo de folletos comenzaron a aparecer a principios del siglo XIX y uno de sus principales aspectos es el hecho de que instaran a los padres al cuidado y la limpieza de la dentadura de los niños», afirma el profesor de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Historia de la Odontología, Javier Sanz. El primer objetivo de Villalonga era concienciar «del cúmulo de enfermedades a que se halla expuesta una boca descuidada».

El levantamiento de objetos pesados con los dientes, el abuso de los dulces y los alimentos muy calientes son algunas de las prácticas perjudiciales que reseña el mallorquín. Asimismo, apunta algunos productos utilizados para el aseo o la conservación de la dentadura que podían causar «agudos padecimientos». «Para la limpieza se utilizaban elixires con aguafuerte, que resultaban tóxicos. Y para el dolor de muelas, opiatas hechas a partir de opio», relata Sanz.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Emili Darder, el último alcalde republicano y el primer médico social

Emili Darder
1895-1937

Sin sistema de alcantarillado, ni agua potable, ni instalaciones sanitarias. La historia de Palma hace poco más de un siglo era la de una ciudad abocada a los contagios y a las enfermedades infecciosas. Las condiciones de insalubridad de fábricas, talleres y casas particulares las convertía en auténticos focos de infecciones. Fue el Plan de Reorganización de los Servicios Sanitarios Municipales de Emili Darder el que, en 1932, sentó los precedentes del actual sistema médico.

Aunque se le recuerda fundamentalmente por su labor política, Emili Darder fue primero médico. Nació en 1895 en Palma, hijo del también doctor Tomás Darder Ensenyat. Desarrolló sus estudios de Medicina entre Valencia, Barcelona y Madrid, donde trabajó, entre otros, con Santiago Ramón y Cajal. Sin embargo, en los años 20 regresó a Mallorca como jefe de epidemología del Instituto Provincial de Higiene de Baleares. «Allí comenzaron sus primeras campañas divulgativas de medidas preventivas y cuestiones de higiene: realizaba conferencias por los pueblos, imprimía carteles e incluso recurría a los audiovisuales», explica la historiadora Catalina Moner.


Mateu Orfila, el primer forense mahonés en el CSI del XVIII

Mateu Orfila
1787-1853

Comprar aspirinas hoy es tan fácil como lo era conseguir arsénico en el siglo XVIII. Se utilizaba en medicamentos de farmacia y veterinaria, en raticidas, en la fabricación de pinturas, en la agricultura... Era una sustancia tan accesible que durante un siglo fue la reina de los envenenamientos. La situación se disparó hasta tal punto que provocó la aparición de los primeros forenses y peritos judiciales. Un CSI primario en el que el papel de Gil Grissom lo encarnaba el menorquín Mateu Orfila.

Nació en Mahón en 1787 en una familia de origen campesino. Su padre quería que fuera marino pero, después de un intento frustrado, Mateu decidió optar por la ciencia. Estudió Medicina en Valencia mientras que aprendía química a través de las obras de autores franceses y de los experimentos que él mismo realizaba. Después pasó a Barcelona y a Madrid, pero España se le quedó corta y decidió dar el salto al país vecino. 

Dicen que llegó a París con cincuenta céntimos en el bolsillo, pero pasó a convertirse en uno de los personajes fundamentales de la época. Su prestigio le convirtió en médico de cámara de Luis XVIII, Carlos X y Luis Felipe I, además de presidente de la Academia Nacional de Medicina de Francia.

sábado, 29 de octubre de 2011

Antoni Roca i Flaquer, el doctor de las epidemias

Antoni Roca i Flaquer
1825-1900

Antoni Roca i Flaquer fue un superhéroe en los tiempos en que las miasmas centraban la atención sanitaria. Una especie de cazafantasmas clínico contra todos aquellos efluvios malignos que, como se creía, desprendían los cuerpos enfermos y las materias corruptas. Un mal invisible llamado epidemia contra el que él luchó, sin apenas medios, a capa y espada.

Nacido en Mahón en 1825, Antoni Roca i Flaquer puso el punto y seguido a la saga de empresarios de la navegación que predominaba en su familia. Con él se inició de prestigiosos médicos. Después de cursar la enseñanza básica en Ciutadella, se trasladó a la Universidad de Barcelona para estudiar Física experimental y Química. 

En 1843 comenzó sus estudios en Medicina por los que obtuvo el grado de Bachiller en Medicina y Cirugía y, dos años después, el título de licenciado. Sería en ese mismo año cuando leyó una memoria: "Com obra el cloroform en l'economia humana, i en quines circumstàncies està indicat o deixat d'estar-ho?", su primer texto científico.


miércoles, 21 de septiembre de 2011

José Miguel Guardia Bagur, el médico enciclopedista


J.M. Guardia Bagur
1830-1897

A la inteligencia de José Miguel Guardia Bagur le ganaron su inestabilidad y su ímpetu. Era un espíritu inquieto sumido en una eterna insatisfacción que le volvió huraño y polémico. Vivió siempre con el corazón dividido entre su Menorca natal y su Francia adoptiva. Alejado de la medicina práctica, se convirtió en un auténtico historiador de la misma. Un teórico en pleno esplendor del enciclopedismo.

Nació en enero de 1830 en Alaior ya con la impronta de la profesión médica de su padre. Después de estudiar Matemáticas y Filosofía en Ciutadella, sus progenitores –fascinados por el ejemplo de Mateu Orfila (ver entrada) y con enorme sacrificio– envían al joven José Miguel a estudiar al Colegio Real de Montpellier. Tenía sólo catorce años.

Por momentos, la cantidad de conocimiento disponible en las bibliotecas le abrumaba. Allí comenzó sus estudios de Medicina y en 1853 se convertía en Doctor. Su tesis sería la primera de sus grandes obras: Quelques questions de philosophie médicale, un análisis de la influencia de la filosofía en la evolución de las doctrinas médicas en Grecia.


miércoles, 31 de agosto de 2011

Hospital Isla del Rey, ir a urgencias en barca de remos

En cuarenta años la Isla del Rey pasó de un proyecto de Parador Nacional digno de protagonizar el No-Do a unas ruinas objetivo del equipo de investigación de Cuarto Milenio. Su aislamiento no fue suficiente para evitar el expolio que arrasó, incluso, con las vigas del edificio. Hubo que esperar hasta 2004 para ver la resurrección del hospital.

Algo de premonitorio tuvo la conquista de Menorca a los musulmanes en el siglo XIII cuando, para esperar al resto de su escuadra, Alfonso III hizo escala en aquel islote mahonés. Su visita terminaría por bautizarlo como Isla del Rey y sería una muestra de su posición estratégica para la Marina. Los ingleses fueron conscientes de ello y en 1711 el almirante Jennings ordenó la construcción de un hospital. «Fue el primero de Menorca y diseñado por el mismo arquitecto de los de Chelsea y Greenwich aunque destinado a las escuadras que recalaran en Mahón», explica el presidente de la Asociación de Amigos de la Isla del Hospital y ex jefe del Estado Mayor del Ejército, Luis Alejandre.

Aquel primer centro tenía una única planta y camas para 400 pacientes, más del doble de la actual capacidad del Mateu Orfila aunque, como detalla Alejandre, «por entonces no había ningún tipo de medicina primaria y la mayoría de los casos eran derivados al hospital». 


Enric Fajarnés Tur: el hombre que escribió la Historia de Baleares con una calculadora

Enric Fajarnés Tur
1858-1934

Ni los periódicos ni la política se entienden ya sin las encuestas. «La moderna ciencia de gobernar descansa hoy sobre la estadística», predijo Fajarnés Tur a finales del siglo XIX. En la lenta pero progresiva evolución de las Ciencias Sociales en España pocos habían vuelto sus ojos a las matemáticas. El ibicenco fue uno de los primeros en aplicar la objetividad de los números.

Se licenció en Medicina y Cirugía en Barcelona pero apenas ejerció dos años como forense entre Ibiza y Palma. Poco tiempo pero el suficiente para conocer el estado deplorable de la sanidad en el archipiélago: las autopsias se practicaban al aire libre y la polémica por la falta de unas condiciones mínimas en el hospital de su isla natal acababa por provocar su cierre.

En 1881 Enric Fajarnés Tur ingresaba en el cuerpo de Correos y, aunque compatibilizó ambas actividades durante un tiempo, en 1886 decidió no volver a ejercer como médico. «Su familia era de clase alta así que no necesitaba asegurarse una posición económica, pero Correos le permitió viajar. Orientó su faceta científica a la investigación y gracias a su profesión entró en contacto con instituciones de toda Europa», afirma el director del Centre de Professorat d’Eivissa y coautor –junto a Joana Maria Pujades– de Enric Fajarnés Tur. Entre la història i la demografia, Ernest Prats.


sábado, 27 de agosto de 2011

Rafael Oleo Quadrado, el enciclopedista botánico


Rafael Oleo Quadrado
1806-1878

Dicen que si no se hubiera empeñado en rescatar del olvido la Historia de Menorca, Rafael Oleo Quadrado sería más conocido por su faceta botánica. La misma que le llevó a estudiar Farmacia y a instalar botica en su Ciutadella natal. Quizás así, los trece volúmenes –con grabados de flora y fauna– de sus Noticias histórico-topográficas habrían visto la luz. Hoy siguen como un manuscrito inédito.

Nació en 1806 en el seno de una familia burguesa de Ciutadella que procuró la mejor educación para sus hijos. Obtuvo un bachiller en Artes en 1828 y, poco después, se trasladó a la Universidad de Valencia para estudiar Botánica. Allí, Rafael Oleo alternó su formación con las prácticas en el Hospital Civil de la ciudad.

Circunstancias personales le obligaron a trasladarse luego a Barcelona, donde finalizó sus estudios en 1838 con la tesis De combustione, que escribió y leyó en latín. Sólo un año después regresó, para quedarse de manera definitiva, a Ciutadella.


viernes, 26 de agosto de 2011

Francesc Camps Mercadal: el médico folclorista

Francesc Camps Mercadal
1852-1929

Francesc Camps nació, como personaje, de un renuncio. Durante años creyó que su sueño era la medicina. Le había costado tanto llegar a aquella Universidad de Barcelona y salir como licenciado que pensó que, con su puesto como médico oficial de Es Mercadal, sentía colmadas todas sus expectativas. 

Su verdadera vocación surgió después, cuando las ofertas que recibía para trasladarse a la Península le hacían afianzarse aún más a aquella Menorca en la que había nacido. La culminación de su carrera le convirtió en un experto folclorista.

Nació en marzo de 1852 en el lloc de Sa Cova des Barranc d’Albranca: la finca en la que su padre era aparcero. Aquel Gabriel Camps fue el responsable de su primera educación hasta entrar en la escuela de Es Migjorn Gran. Fue a los catorce años cuando, bajo la protección del naturalista mahonés Francisco Cardona i Orfila (ver entrada), comenzó bachillerato en el Instituto General y Técnico de Mahón.

Francesc Camps había tardado muy poco en saber cuánto valía su formación. Había alternado sus clases de instituto con su trabajo en una tienda de materiales de construcción naval para costearse los estudios. En 1872, ya bachiller, contempló cómo su sueño de estudiar Medicina se diluía como el golpe de lucidez frente al oasis en el desierto. Resignado, volvió a la finca para ayudar a su familia en los trabajos agrícolas.


domingo, 31 de julio de 2011

Ignaci Ponseti y el pie zambo

Ignaci Ponseti
1914-2008

La Guerra Civil marcó la vida profesional de Ignacio Ponseti. Acabó su grado en Medicina sólo dos días antes del estallido y con la victoria del bando nacional se exilió a Francia y después a Iowa. Durante el conflicto, aprendió la técnica de enyesado de Bohler, un método con el que lograría desterrar la cirugía del tratamiento del pie zambo implantando lo que se conocería como el Método Ponseti.

Nació en Ciutadella en 1914 pero apenas pasó ocho años en Menorca antes de trasladarse con su familia a Barcelona. Allí comenzó sus estudios en Medicina que finalizó justo dos días antes del alzamiento del 18 de julio de 1936. Durante un tiempo sirvió como médico, pero con la victoria de los nacionales se marchó más allá de los Pirineos a donde evacuó a cuarenta heridos. Con la caída de la Ciudad Condal, se trasladó a Francia.

Después llegó México y dos años más tarde, Iowa. Ponseti ingresó en su Universidad para estudiar ortopedia. El pie equinovaro –más conocido como pie zambo– se convirtió en uno de sus principales objetivos. Una malformación que afecta a los huesos, los músculos y los tendones del pie y que provoca que se curve hacia dentro o hacia abajo quedando rígido y sin poder recuperar su posición normal. Un problema que afecta a uno de cada mil nacimientos.


Eduard Pons Tortella: un anatomista en el encéfalo

Eduard Pons Tortella
1906-1989

La Guerra Civil frenó en seco la carrera universitaria de Pons Tortella. Un expediente de depuración le incapacitó para ejercer la docencia durante seis años. El menorquín aprovecharía aquel exilio para traducir al español las obras de Spalteholz y Fischel. Su formación continuaría casi en la clandestinidad en el Instituto Neurológico Municipal de Barcelona. El centro que marcaría su currículum.

De familia menorquina y padre médico, Eduard Pons Tortella nació en Mahón en 1906. Después de terminar la enseñanza secundaria, se trasladó a Barcelona donde, en 1922, comenzó su carrera de Medicina en la Universidad. Siete años después, completaría su licenciatura.

Antes de salir de la Universidad, comenzó a formarse en la que sería su primera especialidad. En 1925 se incorporó como alumno interno a la cátedra de Anatomía del profesor Manuel Seres. Su objetivo inicial era dedicarse a la investigación y la docencia anatómicas. Tras su muerte, Pons Tortella continuó hasta convertirse en auxiliar interino. 


Miquel Oleo Quadrado: inventor del 'boca a boca'

Miquel Oleo Quadrado
1739-1813

A Miquel Oleo Quadrado se le murió un niño de cuatro meses. "Tomó el llanto e hizo tan fuerte sístole que no pudo hacer el diástole o inspiración", escribiría después. Su experiencia como médico le hizo reaccionar rápido: le tapó la nariz y le sopló aire en la boca bien ajustada a la suya. Aquella maniobra se considera hoy el primer boca a boca documentado de la Historia de la Medicina.

Nació en Ciutadella en 1739 con la isla bajo dominación británica. Dicen que fue la difícil situación económica de su familia la que no le permitió estudiar fuera de Menorca. Así que, sin acceso a la Universidad de Palma y mucho menos al Colegio de Cirujanos de Barcelona, Miquel Oleo tuvo que conformarse con una formación práctica.

A mediados del siglo XVIII, Europa vivía una fuerte reacción contra la medicina sistemática. Por ello, los maestros teóricos del menorquín fueron autores que, como Baglivi o Boerhave, estaban en la línea del empirismo científico. Estudiaban al enfermo y renunciaban a las respuestas generales.


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