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jueves, 5 de abril de 2012

Ramon Llull, las tres autopsias del Beato

Ramon Llull
1232-1315

Dicen que tenía 84 años cuando Ramon Llull llegó a Bugía. Quería predicar el evangelio en territorio musulmán. Contaba con el permiso del regente de la ciudad pero, según la tradición, nada impidió que fuera lapidado por sus sermones. Con la llegada de sus restos a Mallorca comenzó un periplo científico para demostrar la autenticidad de aquel martirio. Tres autopsias principales se sucedieron hasta certificar, en 1985, que el Beato no murió víctima de aquella supuesta tortura.

No era la primera vez que Llull predicaba en la zona, donde ya había sufrido cárcel, destierro y persecución. En aquella ocasión, según recogieron los cronistas, fue lapidado por musulmanes en la ciudad argelina de Bugía. Pese a que se le dio por muerto, unos mercaderes genoveses comprobaron que aún respiraba después de pedir su cuerpo a las autoridades.

Al parecer, el Beato falleció al llegar a Mallorca, a donde el viento había desviado el barco de los comerciantes en su regreso a Génova. El cadáver fue depositado, de manera provisional, en un arca en la sacristía del convento de San Francisco de Palma. La certeza de que la Iglesia le canonizaría pronto hizo que no se le enterrara.

domingo, 29 de mayo de 2011

Bartomeu Caldentey: un Gutenberg 'made in' Mallorca

Bartomeu Caldentey
1447-1500

Antes de que entraran en juego los derechos de autor y los libros perdieran su condición de tesoro, la literatura era cosa de copistas. Monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la copia de ejemplares por encargo del clero, de reyes o nobles. Su trabajo podía durar diez años. Gutenberg lanzó una apuesta a ese mundo editorial: su máquina podía hacer decenas de copias de una biblia en menos tiempo del que un amanuense acababa una. En Mallorca sus homólogos fueron Bartomeu Caldentey y Nicolás Calafat.

Cuando Johannes Gutenberg habló de la imprenta en Alemania hacia 1450, el invento ya existía en China desde hacía años. No era el creador, pero sus aportaciones fueron fundamentales ya que sustituyó las tablillas de madera por caracteres de hierro, los primeros tipos móviles. En España la imprenta llegó primero a Segovia de la mano de Juan Párix y a Mallorca, de la de Bartomeu Caldentey hacia 1485. «Su característica fundamental es que había sido construida en la Isla y no se había importado de Alemania como ocurrió en otras ciudades españolas», explica el magíster de la Maioricensis Schola Lulística, José María Sevilla.


jueves, 26 de mayo de 2011

Ramon Llull: teoría esférica de las mareas

Ramon Llull
1232-1315

Grecia, Roma y Egipto vivieron siglos de Historia y civilización a orillas del Mediterráneo. El comercio marítimo hizo que la cartografía se desarrollara desde muy temprano. La oceanografía, en cambio, sufría un gran retraso. Y cuando Ramon Llull escribió su Ars navegandi su explicación de las mareas fue sino científica sí pionera en el planteamiento.

El interés de Ramon Llull por el mar empezó pronto. Según algunos autores, fue el escritor medieval más antiguo que escribió sobre las cartas de navegar y los instrumentos de la náutica. Otros afirman, incluso, que dirigió la carta de Angelino Dulcert: la primera hecha en Mallorca y considerada una de las obras más perfectas del siglo XIV.

En 1934 Miquel Massutí Alzamora publicaba en la revista La Nostra Terra el artículo La teoria lul·liana de les marees. ¿Habría sido el Beato pionero también en la oceanografía? Ya Piteas en el siglo IV a.C. señaló la relación entre las mareas y las fases de la Luna, pero ni la náutica ni la cartografía habían llegado aún a la física marina.

«El Mediterráneo era el centro cultural de la época, pero las mareas aquí son demasiado pequeñas y no suponían un fenómeno tan importante como para ser estudiado», apunta el físico oceanógrafo del Institut Oceanogràfic de Balears, José Luis López-Jurado.


sábado, 19 de marzo de 2011

Bartolomé Catany, el fundador del Hospital General

Bartolomé Catany
s.XIV-1462

No pasó un año desde la conquista de Jaime I hasta que Mallorca contó con su primer hospital. A aquel de Santa Eulalia –fundado por Nuño Sanç– le siguió una proliferación que acabó con siete hospitales en el siglo XV. El de San Lázaro, para leprosos; el de Santa Catalina, para marineros pobres; y el de Rossos, para los niños huérfanos. Una situación insostenible que llevó al Gran i General Consell a decidir su fusión. Una empresa en manos de Bartolomé Catany que dio como fruto la creación del Hospital General.

Nació en Felanitx a finales del siglo XIV y se convirtió en un personaje fundamental del siglo XV en Mallorca. Se formó en Teología –probablemente en Francia– e ingresó en la orden de los franciscanos. "En aquel momento mucha gente optaba por la vida religiosa para no pasar penurias, y los templos acababan por convertirse en inmorales. Catany fundó la rama de los observantes que se comprometían a llevar una vida austera como San Francisco de Asís", explica el historiador Guillem Morro autor de Bartomeu Catany, un teòleg al servei del compromís i la concòrdia.

Su faceta eclesiástica le llevó a ser reclamado por las instituciones."Ser predicador significaba no sólo un alto cargo religioso sino también político", afirma Morro. Su fama le llevó a ser llamado como intermediario en la guerra civil de Barcelona y en el levantamiento forà de Mallorca por petición expresa del Papa Pío II.

Fernando Weyler Laviña: el atlas médico

Fernando Weyler Laviña
1808-1879

Habían pasado sólo unos meses desde que el Cuerpo de Sanidad Militar encargara la redacción de topografías médicas en sus territorios, cuando se suspendió la orden. Fernando Weyler Laviña no daba crédito. Era su segundo intento, tras uno frustrado, de elaborar un atlas científico de Baleares centrado en Mallorca. Sólo Menorca contaba con precedentes dignos de mención. El empeño pudo al levantamiento de la orden y en 1854 publicó, por fin, su estudio médico.

Cuando Fernando Weyler nació, en el Madrid de 1808, su padre –coronel– aún luchaba contra las tropas napoleónicas. Sería el mismo por el que la familia se trasladaría a Barcelona donde el madrileño pudo ingresar en el Colegio de Cirugía y formarse, además, en botánica. Tras licenciarse en 1829, se marchó a París para ampliar su formación en los grandes hospitales.

A su vuelta a España, Weyler inició su carrera médica. Primero fue destinado a Filipinas como cirujano del ejército. Al regresar, trabajó en Barcelona y Granada antes de llegar a Mallorca. Sólo la guerra de África de 1859 le obligó a marcharse de nuevo antes de instalarse definitivamente en Palma para ejercer en el Hospital Militar.

Sus primeras publicaciones habían desarrollado aquella faceta botánica que mantuvo paralela a su formación. Desde los Elementos de la botánica anatómica (1843) a la traducción de los estudios de Cambessèdes en Baleares que hoy aún permanece inédita.


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