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domingo, 6 de octubre de 2013

Longinos Navás, el baptizador de insectos

Longinos Navás
1858-1938

Dicen que su vocación naturalista era tal que fue capaz de completar en dos años la licenciatura de Ciencias Naturales. Otros aseguran que Longinos Navás nunca tuvo formación científica, pero que su capacidad autodidacta le convirtió en uno de los entomólogos más destacados de la primera mitad del siglo XX. Su llegada a Mallorca en 1909 sirvió para llamar la atención sobre insectos hasta entonces desconocidos.

Nació en Cabassers (Tarragona) en 1858. Estudió bachillerato en Reus y Derecho en la Universidad de Barcelona antes de que su vocación religiosa –que había iniciado en el seminario de la Ciudad Condal– le llevara fuera de España. La supresión de la Compañía de Jesús hizo que tuviera que trasladarse al sur de Francia para, en 1875, ingresar en un noviciado.

Sería ya con el nuevo permiso para la actuación de los jesuitas en nuestro país, cuando se ordenara sacerdote en 1890. Su llegada al Colegio del Salvador en Zaragoza fue para Navás el descubrimiento de una nueva vocación. Se convirtió en responsable del pequeño museo de Historia Natural, así como en profesor de la misma disciplina.

Su entusiasmo por aquella nueva faceta hizo que en 1904, y según algunos, se licenciara en Ciencias Naturales después de haber hecho la carrera en sólo dos años. El interés del religioso se centró luego en los insectos, de los que llegó a describir cerca de 400 géneros y más de 2.600 especies nuevas.

A Mallorca llegó en 1909 en el marco de un Congreso mariano celebrado a principios de julio. Se hospedó en el Seminario, donde visitó el museo de Historia Natural. Allí conocería de primera mano la colección entomológica del también religioso Fernando Moragues (ver entrada). "Más rica en especies y ejemplares para himenópteros y hemípteros de lo que esperaba", escribiría después.

Jovellanos, el naturalista


Gaspar Melchor de Jovellanos
1744-1811

"Privado de papel, pluma, lápiz, tintero u otra cosa con que pudiera escribir". Así tenía que transcurrir el encierro de Gaspar Melchor de Jovellanos en el castillo de Bellver. Pero lo cierto es que los seis años que pasó en la fortaleza fructificaron en varias obras. Entre ellas, una minuciosa descripción de la zona que incluía animales y plantas. Una faceta naturalista que ya en la Cartuja de Valldemosa le había llevado a escribir una flora medicinal hoy perdida.

Nació en Gijón en enero de 1744. Un ilustrado de ideas renovadoras que se instaló en Madrid a finales de la década de los 70. La reforma educativa, la desamortización de tierras y la nueva ley agraria fueron algunos de sus frentes. Pero el estallido de la Revolución francesa en 1789, el miedo español al contagio y la llegada al trono de Carlos IV, acabaron por apartar de la vida pública a los pensadores más avanzados. Entre ellos, Jovellanos.

Consiguió ser ministro de Gracia y Justicia nombrado por Godoy en 1797, pero apenas se mantuvo un año en el cargo. Las intrigas de la Corte, los enemigos políticos y otras tantas acusaciones conllevaron no sólo su destitución, sino también su detención. En marzo de 1801 era un prisionero del Estado obligado a trasladarse a Mallorca.

En abril llegaba a la Cartuja de Valldemossa. Las órdenes eran impedirle cualquier comunicación con el exterior. Y allí, recluido en su celda, Jovellanos acabó por caer enfermo. Los cartujos se encargaron entonces de atenderle. El prior, incluso, pidió a la Corte que le rebajaran el castigo. Y, sin esperar respuesta, proporcionó al prisionero libros y papel para escribir además de permitirle paseos por los alrededores.

El anónimo Hermano Bianor

Hermano Bianor
1859-1920

Tardó años en salir del anonimato científico. No sólo porque no buscara la fama, sino porque la cantidad de autores que le habían precedido le hacían pensar que no podría aportar nada nuevo. No en vano, el Hermano Bianor entendía la botánica como parte de su apostolado. Sin embargo, sus recolecciones y herbarios supusieron mucho más de lo que nunca imaginó.

Llegó a Mallorca buscando refugio. Era 1904 y la persecución religiosa de la Ley Combes le obligó a abandonar su Francia natal. Allí había sentido la llamada de Dios y, después de acabar su formación religiosa, inició su carrera como docente. Impartió clases en Versalles e incluso en Argelia. Ya en la Isla, fundó el colegio de Santa Maria en Sóller y se incorporó a La Salle en las escuelas de Palma y Pont d’Inca.

Para entonces Marie Emile Fricquegnon ya era conocido sencillamente como el Hermano Bianor. Sus primeros días en la Serra sirvieron para reavivar su interés por el estudio de las plantas. Paseaba armado de un azadón, un saco negro y carpetas para herborizar. Para el religioso, su dedicación a la botánica tenía un significado mayor. Era parte de su apostolado. La grandeza de Dios se plasmaba en la riqueza vegetal que le rodeaba.

Joaquín Jaquotot y sus falsos 'zombies'

Grabado de William Hogarthen.
Joaquín Jaquotot
1726-1813

Apoplejía, sofocación, síncope, espasmo. Los síntomas de la enfermedad fueron siempre una preocupación en la carrera médica de Joaquín Jaquotot. Por entonces, a mediados del XVIII, aún resultaba muy complicado distinguir la muerte del coma profundo. La cantidad de enterrados vivos le llevó a colaborar en un manual que permitiera identificar y resucitar a «los muertos aparentes».

Nació en Palma en septiembre de 1726 con la profesión ya grabada en el ADN. Su padre, Nicolás Jaquotot, había sido médico de Luis XV. Joaquín, el penúltimo de sus seis hijos, pudo presumir de tener también una carrera brillante. Desde 1773 ocupó diversos cargos públicos en el Ayuntamiento de Palma: fue diputado, síndico personero –una suerte de defensor del pueblo– y comisionado médico para los enfermos de Alcúdia.

En 1778 su trayectoria cobró un nuevo impulso. Jaquotot no sólo se convirtió en profesor de la Facultad de Medicina de Palma, sino también en uno de los fundadores de la Sociedad Económica Mallorquina de Amigos del País (RSEMAP), constituida aquel mismo año. Entre sus objetivos estaba la difusión de las ciencias de acuerdo con el espíritu ilustrado.

Eran tiempos complicados para la medicina. No se diferenciaba la muerte verdadera del coma profundo o el letargo provocado por causas como la catalepsia o el desmayo. «Si, como en varios países, España entre ellos, se practicaba la inhumación en un plazo breve, existía el peligro de ser enterrado vivo. Y efectivamente ocurría con bastante frecuencia», explica Paula de Demerson en Muertos aparentes y socorros administrados a los ahogados y asfixiados en las postrimerías del siglo XVIII.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Jordi Anckermann, el gran observador 'amateur'


Jordi Anckermann durante las observaciones del eclipse de 1905 | SHNB














Jordi Anckermann
1880-195?

Jordi Anckermann fue uno de esos aficionados que suplen la falta de formación con inagotables horas de práctica. Su pasión estaba más allá de las nubes. Pasó años apuntando al cielo con un telescopio hasta acabar organizando las expediciones científicas del eclipse de 1905 en Mallorca. La posterioridad le reservó también un lugar como responsable del primer servicio meterológico del archipiélago.

Nació en enero de 1880 en Palma, hijo del reconocido pintor Ricard Anckermann. De él, decía Ramón Compte Porta, había heredado no sólo la maestría en el dibujo, sino también la afición por la astronomía. «Si hubiera dispuesto del instrumental adecuado habría pasado a los anales de la Historia», aseguraba en L’astronomia a Mallorca.

Tenía apenas 19 años cuando empezó a matar el gusanillo con los primeros artículos. Pero sería ya en el nuevo siglo cuando su carrera iniciara el despegue. En mayo de 1900 protagonizó su primera campaña con su traslado a Elche para seguir el eclipse total de sol del 28 de mayo. La misma ciudad en la que se instalaron astrónomos de renombre como Comas Solà o Camille Flammarion, el gran divulgador de la ciencia, y al que Jordi Anckermann pudo conocer en persona.

sábado, 19 de enero de 2013

Eduard Fontseré y el sismógrafo balear


Eduard Fontseré
1870-1970


La Granja Experimental de Barcelona supuso el inicio de los estudios meteorológicos de Eduard Fontseré. Una faceta que le llevaría a ser subdirector de la red de mediciones de Cataluña y Baleares. Dos regiones a las que luego extendería también sus trabajos sobre sismología. En 1918 la recopilación de datos históricos motivó la elaboración del primer catálogo de terremotos y olas sísmicas del archipiélago.

El boletín de la Sociedad Astronómica de Francia publicó su primer estudio aún antes de que Fontseré obtuviera la licenciatura en Ciencias Físicas y Matemáticas en 1891. Un hecho que avanzaba ya su prometedora carrera. Tras doctorarse en la Universidad de Madrid, regresó a Cataluña dispuesto a renovar los métodos de investigación científica.

Autor del proyecto para la creación de un observatorio astronómico, meteorológico y sísmico en el Tibidabo, sería hacia final de siglo cuando se incorporara a la Granja Experimental de Barcelona como responsable de la estación de meteorología. Creada en 1863, estudiaba la influencia del clima sobre los cultivos.

Aquella organización llevó al catalán a iniciarse en la investigación climatológica para incorporarse, tiempo después, a la Red Meteorológica de Cataluña y Baleares como subdirector. Su colaboración en la fundación de la Sociedad Geográfica de Barcelona terminaría por perfilar luego su interés por la sismología.

William Morton Wheeler, el sociólogo de las hormigas


William Morton Wheeler
1865-1937

Recorrió medio mundo espiando cada territorio a ras de suelo. Las hormigas fueron, desde muy pronto, la pasión de William Morton Wheeler. Catalogó y describió especies, analizó su ecología y sus hábitats, pero su comportamiento fue uno de los aspectos que más le fascinó. Un curioso sociólogo de insectos que en 1925 trasladó sus investigaciones a Baleares.

Fue en la Universidad de Texas (Estados Unidos) donde Morton Wheeler inició sus estudios sobre hormigas. Allí debutaba como profesor de zoología. Nacido en Milwaukee en 1865, desarrolló dese muy joven un gran interés por los insectos. Se formó como embriólogo con BaurDohrn Whitman; y cuando –ya en el nuevo siglo– ingresó como responsable del área de invertebrados en el Museo Americano de Historia Natural, sus investigaciones tomaron una dimensión internacional.

Pasó años viajando por todo el mundo. Cuba, México, las Islas Galápagos o España. Su llegada a Baleares en 1925 coincidió con su aterrizaje en Europa y su estancia en la Universidad de París como profesor de intercambio. Primero visitó Marruecos, Canarias y el sur de nuestro país antes de dar el salto a las Islas invitado por Allison V. Armour. Por entonces, el conocimiento del americano sobre las hormigas baleares se limitaba a los trabajos previos de LomnickiTenenbaum Menozzi.

"Pasó 13 días en el archipiélago", recuerda el entomólogo de la Universitat Autònoma de Barcelona, Xavier Espadaler. Acompañado por su anfitrión y en el barco de éste, el Utowana, visitó Mallorca, Menorca e Ibiza. Su objetivo era recoger ejemplares de hormigas en varias localidades no visitadas por Tenenbaum ni Eidmann, los recolectores que le habían precedido.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Francesc Barceló i Combis, el retratista del zoológico

Francesc Barceló i Combis
1820-1889

Del cielo al mar y de la tierra, al río. No quedó medio alguno que Francesc Barceló i Combis no inventariara con su pluma de teórico de la zoología. Había desterrado la idea de ejercer la medicina por la docencia de las ciencias naturales. Y por su enciclopedia de las Baleares pasaron pájaros, reptiles y moluscos.

Desde su Peratallada natal –en el Baix Empordà catalán– Barceló i Combis soñaba con ser médico. Por eso se licenció en Cirugía y Medicina en Barcelona, pero luego llegaron la Física, la Química y la Botánica. Su camino se alejaba del quirófano y se acercaba a las aulas. Mallorca y el Institut Balear –una institución fundamental en la enseñanza de la isla en el siglo XIX– terminaron de marcar su rumbo.

En 1847 obtenía la plaza de catedrático interino de Física y Química del Instituto Balear y se trasladaba a Palma. Cinco años después la adquiría en propiedad y comenzaba su andadura como maestro en Mallorca. Más tarde se convertiría también en catedrático de Historia Natural del Instituto de Segunda Enseñanza.

Domingo Casasnovas, ¿primer dentista de España?

| Sociedad Española de Historia de la Odontología
Domingo Casasnovas
1853-1917

Los datos sobre la biografía de Domingo Casasnovas son confusos. Mientras todos le confirman como el primer cirujano-dentista de Mallorca, el solleric parece poder presumir, también de haberlo sido a nivel nacional. Un pionero absoluto que contribuyó a la renovación de la odontología en el XIX.

En 1917 la revista La Odontología homenajeaba a Domingo Casasnovas con A un veterano. El artículo no sólo lamentaba su pérdida sino que elogiaba sus 40 años de profesión. El protagonista era un solleric que ostentaba el honor de haberse convertido en el primer cirujano-dentista de Mallorca. Pero aquella necrología era también una pista en la historia poco conocida de Casasnovas. ¿Había sido también el primero de España?

Nació en Sóller en 1853, pero no es hasta su llegada a Madrid cuando se conocen los primeros datos de la vida de Domingo Casasnovas. En la capital se convirtió en discípulo de Cayetano Triviño, "creador de una facultad privada para formarse en odontología, impulsor del primer colegio de la profesión y del título de cirujano-dentista", le describe el presidente de la Sociedad Española de Historia de la Odontología (SEHO), Javier Sanz. Sería precisamente aquella última faceta la que le uniría al mallorquín.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Gabriel Llabrés Quintana, el excavador oficial de Pollentia

Gabriel Llabrés Quintana
1858-1928

Las primeras noticias sobre Pollentia databan del siglo XVII. Desde entonces, un par de hallazgos casuales y otros tantos estudios sobre la zona fueron lo único aportado a la Historia de la arqueología. Fue en 1923 cuando el erudito Gabriel Llabrés Quintana obtuvo el permiso del Estado y se convirtió en el director de las primeras excavaciones en el área. Una ciudad romana hoy icono del patrimonio mallorquín.

Nació en Binissalem en 1858 en el seno de una familia convencida de que la mejor herencia que podía dejarle era una buena formación. Y así se marchó primero a Barcelona donde estudió Derecho y Filosofía y después a Madrid donde obtuvo la licenciatura de Filosofía y Letras. Soñaba, dicen, con ser catedrático universitario, pero su trayectoria acabaría yendo por otros derroteros. La educación, sería la excusa pero la Historia sería su velada pasión.

En aquel intento de hacer carrera como historiador, ganó por oposición una plaza de ayudante del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Primero le destinaron a Teruel y luego a Barcelona. Después, se convirtió en profesor auxiliar en Palma y durante doce años se dedicó a suplir las faltas y vacantes de todas las asignaturas de Letras.


La frustración docente crecía al mismo tiempo que se alimentaba de la erudición y la investigación. Corría 1885 cuando creó el Butlleí de la Societat Arqueològica Lul·liana, una publicación fundamental para divulgar la Historia de Mallorca. La institución había nacido sólo cinco años antes.

miércoles, 11 de julio de 2012

Fernando Moragues, un espeleólogo en la sombra

Fernando Moragues
1856-1931

Tenía sólo 24 años cuando participó en su primera campaña científica. Pero desde entonces, su nombre quedaría ligado a la Historia de la espeleología en Mallorca. Entomólogo aficionado e hijo de los propietarios de las Cuevas del Drach, Fernando Moragues trascendería pronto el ámbito local para relacionarse con investigadores internacionales de la talla de Martel (ver entrada), Kobelt o Racovitza (ver entrada). Nació en Palma en 1856, hijo de José Ignacio Moragues Mata, primer inspector provincial de Baleares tras la reforma de las Escuelas Normales de 1849.

Fernando Moragues y de Manzanos sería el único de sus ocho hermanos que no seguiría la carrera militar. Pese a que su padre había llegado a ser teniente y caballero de la Real y Militar Orden de San Fernando, él optó por la vida religiosa. Cursó los estudios eclesiásticos en Palma antes de marcharse como misionero a Argentina, donde fundó una parroquia. A su regreso vivió de nuevo en Ciutat hasta trasladarse a la finca de Ses Rotetes en Manacor. Hacía 1880 fue ordenado sacerdote, el mismo año en que se pondría por primera vez de manifiesto el interés científico que sí había heredado de su progenitor.

José Ignacio Moragues se había formado en matemáticas y geografía entre otras materias. Fernando, sin embargo, destacaría como entomólogo aficionado y autodidacta. En parte porquesu progenitor le había inculcado la pasión por coleccionar escarabajos y demás insectos, pero también porque su familia era propietaria de las Cuevas del Drach. Las mismas a las que llegó el alemán Friedrich Will (ver entrada) en ese 1880.

lunes, 11 de junio de 2012

Gandolfi, el profesional de la anguila

Alfonso Gandolfi
1890-1938

En 1918 Alfonso Gandolfi llamaba a la puerta del Laboratorio de biología marina de Porto Pi. Le recibía el director del centro, Odón de Buen (ver entrada), que recordaba cómo había conocido al suizo, apenas cinco años atrás, en un congreso celebrado en Mónaco. «Se había especializado en el estudio minucioso de las anguilas y peregrinaba de laboratorio en laboratorio», escribiría tiempo después en sus memorias. Mallorca, con los canales de La Albufera y la bahía de Palma, se había convertido en su nuevo destino.

La autobiografía de De Buen y los estudios del propio Gandolfi –más de 50 sólo en España– contienen los pocos datos que, aún hoy, se conocen sobre la vida del ictiólogo. Nació en Suiza hacia 1890 en el seno de una familia noble. Él mismo ostentaba el título de Duque de Gandolfi, un reconocimiento que otorgaba el Papa.

Doctorado en Ciencias Naturales y convertido en profesor de la Universidad de Ginebra, llegó por primera vez a nuestro país entre 1915 y 1916. Para entonces ya había participado en el Congreso Internacional de Zoología celebrado en Mónaco en 1913 –el mismo en el que conocería a Odón de Buen– y su fama como ictiólogo corría ya por media Europa. Los siguientes veinte años de su carrera iban a estar dedicados, en cuerpo y alma, al estudio de las anguilas.

domingo, 20 de mayo de 2012

Enric Gros, un espía entre la flora

Enric Gros
1864-1949

Cuando murió llevaba catorce años instalado en Mallorca y era, según dicen, «más pobre que una rata». Su nombre no aparecería entre las grandes personalidades científicas del siglo XX, pero Enric Gros había sido uno de los hombres fundamentales para el desarrollo de la botánica. Sobre una mula había recorrido España como un espía en busca de especies vegetales. Baleares acabaría por ser su refugio definitivo.

Nació en Franciac de la Selva (Girona) en 1864, en una familia de pastores. Probó diferentes oficios, desde leñador a segador pasando por carbonero del bosque, y a los 20 años aprendió a leer y escribir. Tal vez fue entonces cuando Enric Gros decidió emprender el gran viaje de su vida. Cuba parecía un destino atractivo además de un lugar en el que encontrar un empleo mejor. El Hospital de las Ánimas de La Habana le incorporó pronto a su equipo. Primero, como jardinero y después como voluntario para los primeros experimentos sobre la vacunación contra la fiebre amarilla. Las pruebas comenzaban con la picadura de mosquitos infectados. El catalán fue uno de los pocos que logró sobrevivir.

De regreso a Barcelona, Gros conoció a uno de los personajes más destacados en la ciencia del momento: el naturalista y oceanógrafo Odón de Buen (ver entrada). Lo que el aragonés vio en él es casi un misterio, pero no dudó en contratarle como ayudante de prácticas para su laboratorio en la universidad de la Ciudad Condal. Al fundar en 1906 el Laboratorio biológico-marino de Porto Pi, le trasladaría a Palma. Seis años después, pasaría como mozo de laboratorio al centro de Málaga.

El laboratorio del seminario

Un cuaderno de contabilidad de 1862 recuerda la primera compra de instrumentos. Hacía sólo cuatro años que el Seminario de Ciutadella había arrancado después de que la isla restaurara su diócesis. En él se desarrolló la enseñanza de las ciencias naturales y, siguiendo el decreto Cañal, se creó el primer laboratorio de física. Durante muchos años Menorca no fue una diócesis independiente. La sede estaba en Mallorca y esto, junto a la falta de recursos económicos, hizo que no se planteara la creación de un seminario. Los menorquines que querían seguir la carrera eclesiástica tenían que salir de la isla. Sin embargo, la restauración de la diócesis en 1785 dio un giro a las circunstancias.

El obispo Tomás de la Roda Rodríguez primero, y la reina Isabel II después, autorizaron la creación de un seminario. El centro –dotado con 4.000 duros anuales de subvención además de los ingresos por matrículas con los que contaba– era el encargado de proporcionar una formación adecuada a los religiosos. En 1858 la escuela abría sus puertas.

Aquélla fue una fecha señalada. Durante unos años y tras el cierre de la Escuela Náutica de Mahón, el Seminario se convirtió en el único centro de enseñanza secundaria. «Los documentos que se conservan apuntan a que también había alumnos no religiosos que se preparaban allí para después obtener el título», señala la licenciada en Física e investigadora, Paz Carreras. Una especie de preparación por libre para el examen final que se realizaba en Palma.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Un plan para Alexander Von Homeyer

Alexander Von Homeyer
1834-1903

Los artículos baleares de Von Homeyer parecen crónicas de otro tiempo. Su viaje al archipiélago, de apenas tres meses, no fue sólo una expedición ornitológica más, sino el testimonio y el censo de toda una colección de aves acuáticas que acabó por desaparecer. Hoy, algunas de aquellas especies pueden presumir de resurrección gracias a un plan bautizado en honor del alemán.

Nació en enero de 1834 en Vorland, Alemania. Miembro de una familia aristocrática, Alexander Von Homeyer comenzó sus estudios universitarios antes de dar un nuevo rumbo a su vida en 1852. Fue entonces cuando se enroló en el ejército prusiano, del que se retiraría en 1878 con el rango de mayor.

Su carrera militar fue, probablemente, la que le permitió –a través de la exploración de nuevos territorios– profundizar en su pasión por la naturaleza. Más concretamente en la ornitología, faceta que parecía haber heredado de su tío, el ornitólogo Eugene Ferdinand Von Homeyer.

La expedición de la Sociedad Germanoafricana liderada por el explorador Paul Pogge en 1874 –con la que recorrieron gran parte de Angola y Congo–, sería una de sus aventuras más destacadas pero no la primera. Además de su ingreso en la Sociedad de Investigación Natural de Senckenbergische, en 1861 viajaría a Baleares en el que sería su debut en un viaje de investigación ornitológica y que duraría unos tres meses.

sábado, 10 de marzo de 2012

Tomás Blanes Viale, el discípulo de Ramón y Cajal

Tomás Blanes Viale
1878-1900

Las memorias de Ramón y Cajal guardaban una sorpresa para nuestros investigadores. «El joven mallorquín Blanes Viale, alumno aventajadísimo(muerto también en flor antes del término de la carrera)», recordaba de sus años como catedrático en Madrid. La cita escondía la historia de Tomás Blanes Viale, que había conseguido ser su discípulo directo gracias a sus dotes como dibujante. Sus estudios y la estima del Nobel llevaron a bautizar unas células olfatorias en su honor.

Fue mallorquín de adopción, pero no de nacimiento. Tomás Blanes Viale nació en 1878 en la ciudad uruguaya de Mercedes, hijo del médico Rafael Blanes, originario de Artà. Sus primeros años trascurrieron entre Uruguay y Puerto Rico, pero el clima del Caribe empeoró la ya delicada salud del patriarca y obligó a la familia a regresar a Mallorca.

El joven tenía sólo 15 años. Instalado en Palma, cursó el bachillerato en el Instituto Balear, cuyo título obtuvo en 1896. El mismo año en que se trasladaría a Valencia para estudiar el preparatorio de Medicina. Pero su objetivo era la capital: Madrid. Y allí llegó después para ingresar en la Universidad de San Carlos.



«Allí impartía clase Santiago Ramón y Cajal, que era catedrático desde 1892. Se dice incluso, que había conocido al padre de Blanes Viale durante sus años como estudiante, pero es algo que no se ha podido comprobar», apunta el doctor menorquín Antoni Juanico. Sea como fuere, el joven mallorquín tardó poco en conocer al líder de la Generación de los Sabios.

La hazaña del geodesta Ibáñez

Carlos Ibáñez
1825-1891

El levantamiento contra las tropas napoleónicas dejaría a Baleares aún más aislada, geodésicamente, de lo que ya estaba. François Aragó, por su origen francés, se veía obligado a escapar disfrazado de payés mientras dejaba inconclusa la conexión de las Islas con el continente. Pasaría medio siglo hasta que alguien continuara el proyecto. Entre problemas económicos y administrativos, Carlos Ibáñez sería responsable de tal hazaña.

Nació en Barcelona en 1825, pero tardaría poco en trasladarse a Guadalajara para ingresar, en 1838, en la Academia de Ingenieros. Allí, estudiaría tanto disciplinas militares como científicas, algo que explicaría su ascenso meteórico en el Ejército. En una década se convertiría en teniente coronel. Sin embargo, su paso a la posteridad llegaría por ser considerado uno de los mejores geodestas de Europa.

Su primera gran oportunidad llegaría en 1853. Carlos Ibáñez era elegido miembro de una comisión creada para la elaboración de un mapa general de España. Un encargo del Gobierno por el que proyectó un nuevo instrumento para medir bases geodésicas que sería conocido como regla española.

domingo, 22 de enero de 2012

Bernat Calvet y el ensanche parisino para Palma

Bernat Calvet
1864-1941

El derribo de las murallas fue el primer paso para que Palma abandonara la estructura hermética que conservaba desde el siglo XVII. Bernat Calvet, un ingeniero ibicenco, fue el autor del proyecto de ensanche que modernizaría la ciudad. Pese a los ejemplos de Madrid y Barcelona, fue el parisino Plan Haussman el que le inspiró. Pero el gran plan urbanístico de Palma seguía incompleto y con grandes fallos medio siglo después de su concepción.

Nació en Ibiza en 1864, pero sería en madrid donde iniciara su carrera profesional licenciándose como ingeniero de Caminos, canales y puertos. Sus ascensos fueron continuos. Y, para cuando Alfonso XIII firmó en 1902 la orden de derribo de las murallas de Palma, Bernat Calvet era ya ingeniero municipal de la ciudad. Sólo un año antes su proyecto de ensanche, resentado bajo sin su nombre, había sido aprobado.

En pleno siglo XIX Palma conservaba la estructura y la fisonomía de dos centurias atrás. Encerrada en sus murallas, con un crecimiento caótico extramuros y con las «zonas polémicas» que prohibían construir a menos de 1.250 metros de ellas. La aprobación de las bases para el concurso que eligiera un proyecto de ensanche que iniciara la transformación. Un texto que estaría redactado en 1877 pero cuya convocatoria no llegaría hasta 1896.

El autor del plan elegido, aprobado en 1901, era Bernat Calvet. Un ibicenco que, pese a los ejemplos de Cerdà en Barcelona y Castro en Madrid, buscó inspriación en el proyecto de Haussman para París. Su idea era la de un ensanche en forma de gran corona circular que abarcara todo el casco antiguo. Desde Es Jonquet a El Molinar. El cauce de la Riera dividiría en dos el espacio.

Knoche, un botánico controvertido

Herman Knoche
1870-1945

Apenas había llegado a Europa cuando Flahault, profesor de la Universidad de Montpellier, la sugirió una expedición a Baleares para preparar un estudio sobre fitogeografía. Atrás había quedado la época de los botánicos pioneros. Herman Knoche entraba a formar parte de la nómina de compiladores de la flora en el siglo XIX. Pero el mismo ensayo con el que se doctoró en botánica se convertiría en el centro de las críticas, incluso las de quienes le habían ayudado.

Nació en San José (California) en 1870, hijo de dos emigrantes alemanes que habían llegado a Estados Unidos después de la fiebre del oro. Al parecer, desde un principio E.L. Herman Knoche tuvo clara su orientación a la botánica, la misma que le llevaría a la universidad de Stanford donde se graduaría en 1899. El nuevo continente se convirtió también en el primer objetivo de sus campañas de herborización. Pero pronto pensó en dar el salto a Europa.

El nuevo siglo pilló al estadounidense en Francia, donde ampliaba su formación en la universidad de Montpellier. Pasaría poco tiempo hasta que el profesor Charles Flahault le animara a emprender un gran proyecto: el estudio de la fitogeografía de Baleares. Aquella disciplina iba más allá de la botánica ya que suponía la investigación del origen y distribución de las plantas en función de su localización geográfica.

miércoles, 18 de enero de 2012

Lord Lilford, entre aves y reptiles

Thomas Littleton Powys
Lord Lilford
1833-1896

Su pasión por los animales siempre tuvo algo de excéntrico. Además de la pequeña reserva salvaje que creó en Harrow, cuentan que su aviario incluía una pareja de quebrantahuesos domesticados. Pero Lord Lilford fue también un gran viajero. Un zoólogo, fundador de la British Ornithologists Union, que llegó a Baleares en 1865. Aquí no sólo repasó la avifauna del archipiélago sino que descubriría una lagartija endémica que sería bautizada con su nombre.

Su título nobiliario fue lo primero que heredó. Hijo primogénito de Thomas Atherton Powys, se convertiría en el cuarto barón de Lilford. Había nacido en Londres en 1833 como Thomas Littleton Powys, en el seno de una familia de la aristocracia. Allí, en Inglaterra, transcurrió su primera formación hasta realizar, en 1850, una estancia de un año en Lausana (Suiza).

Con el regreso a su país llegaría, en 1851, su ingreso en la Universidad de Oxford, institución que abandonaría sin haber conseguido título alguno. Por entonces, Lord Lilford comenzaba a hacer oficial su interés por la zoología. En 1852 sería elegido como miembro de la Zoological Society. Pero sería un año
después, con su primera expedición por Europa, cuando se confirmaría su orientación hacia la ornitología.

Durante un viaje por Sicilia, Gales e Irlanda conoció a Edward Clough Newcome, el cetrero más importante de la época, con quien descubriría aquella nueva disciplina. Aquella primera experiencia sería el inicio de sus investigaciones por todo el mundo. Mientras, en 1858, se convertía en uno de los ocho socios fundadores de la British Ornithologists Union. En 1867 alcanzaría el cargo de presidente, puesto que ocuparía hasta su muerte.
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