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domingo, 6 de octubre de 2013

Martin Eisentraut, el acelerador de Darwin

Martin Eisentraut 
1902-1994 

Miró a un lado y a otro. No había nada ni nadie que pudiera impedírselo. Encaramado a un acantilado de Es Dau Gros, Martin Eisentraut estaba a punto de revolucionar la ciencia. Abrió un recipiente –una jaula o una caja– y soltó en el islote ocho lagartijas macho del Escut Vermell y 20 hembras de Ibiza. Un reto para la naturaleza que acabó por darle la razón al darwinismo.

La zoología siempre estuvo en su vida. Nació en octubre de 1902 en Thungia, Alemania. La disciplina estaba en los primeros escarceos de Eisentraut con la naturaleza. También en las tres especialidades que, junto a botánica y geología, estudió en la Universidad de Halle para doctorarse en 1925.

Su currículum comenzó en el Museo de Historia Natural de Berlín. Allí consiguió colaborar en la sala de biología para una exposición sobre la hibernación. Le fascinaron los hamsters europeos y los murciélagos, a los que acabaría por dedicar una quinta parte de sus estudios. Pero las lagartijas se cruzaron en su camino.

Los años 20 marcaron el boomde la herpetología en Alemania. «Una auténtica locura en la que los científicos competían en la descripción de subespecies y, después, en conseguir que las revistas publicaran sus hallazgos», explica el profesor de Zoología de la Universidad de Salamanca, Valentín Pérez Mellado. Baleares se antojaba como un paraíso para aquellos estudiosos. Un archipiélago plagado de islotes por explorar y por sacar a la luz nuevos descubrimientos. Eisentraut llegó en 1928 en una suerte de competición, según algunos, con el herpetólogo L. Müller.

sábado, 10 de marzo de 2012

La hazaña del geodesta Ibáñez

Carlos Ibáñez
1825-1891

El levantamiento contra las tropas napoleónicas dejaría a Baleares aún más aislada, geodésicamente, de lo que ya estaba. François Aragó, por su origen francés, se veía obligado a escapar disfrazado de payés mientras dejaba inconclusa la conexión de las Islas con el continente. Pasaría medio siglo hasta que alguien continuara el proyecto. Entre problemas económicos y administrativos, Carlos Ibáñez sería responsable de tal hazaña.

Nació en Barcelona en 1825, pero tardaría poco en trasladarse a Guadalajara para ingresar, en 1838, en la Academia de Ingenieros. Allí, estudiaría tanto disciplinas militares como científicas, algo que explicaría su ascenso meteórico en el Ejército. En una década se convertiría en teniente coronel. Sin embargo, su paso a la posteridad llegaría por ser considerado uno de los mejores geodestas de Europa.

Su primera gran oportunidad llegaría en 1853. Carlos Ibáñez era elegido miembro de una comisión creada para la elaboración de un mapa general de España. Un encargo del Gobierno por el que proyectó un nuevo instrumento para medir bases geodésicas que sería conocido como regla española.

domingo, 22 de enero de 2012

Eduard Boscà y la lagartija pitiusa

Eduard Boscà
1843-1924

En 1877 Eduard Boscà revolucionaba la zoología en nuesto país. Después de trece años de trabajo, publicaba la primera versión del Catálogo de los reptiles y anfibios observados en España, Portugal e Islas Baleares. Además de la innovación de su carácter nacional, sería el primer estudio herpetológico del archipiélago. Una investigación pionera a la que seis años más tarde sumaría la descripción de una nueva especie: la lagartija Podarcis pityusensis.

Nació en Valencia en 1843, la misma ciudad en la que primero se graduaría como bachiller en Medicina y Cirugía antes de licenciarse en Medicina y Ciencias en su universidad. Pese a que ya se iniciaba en la investigación pasó sus primeros años vinculado a la docencia. En 1873 doctoraba en Ciencias Naturales en la Universidad de Madrid e iniciaba su carrera como profesor.

La Escuela de Agricultura y Veterinaria de la Diputación de Valencia se convirtió, aquel mismo año, en su primer destino. Después llegarían los institutos de segunda enseñanza de Xátiva, Albacete y Ciudad Real. Faltaba sólo un año para que viera la luz pública la que sería su gran obra.

miércoles, 18 de enero de 2012

Lord Lilford, entre aves y reptiles

Thomas Littleton Powys
Lord Lilford
1833-1896

Su pasión por los animales siempre tuvo algo de excéntrico. Además de la pequeña reserva salvaje que creó en Harrow, cuentan que su aviario incluía una pareja de quebrantahuesos domesticados. Pero Lord Lilford fue también un gran viajero. Un zoólogo, fundador de la British Ornithologists Union, que llegó a Baleares en 1865. Aquí no sólo repasó la avifauna del archipiélago sino que descubriría una lagartija endémica que sería bautizada con su nombre.

Su título nobiliario fue lo primero que heredó. Hijo primogénito de Thomas Atherton Powys, se convertiría en el cuarto barón de Lilford. Había nacido en Londres en 1833 como Thomas Littleton Powys, en el seno de una familia de la aristocracia. Allí, en Inglaterra, transcurrió su primera formación hasta realizar, en 1850, una estancia de un año en Lausana (Suiza).

Con el regreso a su país llegaría, en 1851, su ingreso en la Universidad de Oxford, institución que abandonaría sin haber conseguido título alguno. Por entonces, Lord Lilford comenzaba a hacer oficial su interés por la zoología. En 1852 sería elegido como miembro de la Zoological Society. Pero sería un año
después, con su primera expedición por Europa, cuando se confirmaría su orientación hacia la ornitología.

Durante un viaje por Sicilia, Gales e Irlanda conoció a Edward Clough Newcome, el cetrero más importante de la época, con quien descubriría aquella nueva disciplina. Aquella primera experiencia sería el inicio de sus investigaciones por todo el mundo. Mientras, en 1858, se convertía en uno de los ocho socios fundadores de la British Ornithologists Union. En 1867 alcanzaría el cargo de presidente, puesto que ocuparía hasta su muerte.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Joan Roman Calbet, el mecenas de la arqueología

Joan Roman Calbet
1849-1910

Un puñado de monedas púnicas fueron el primer paso. En aquel momento, Ibiza era casi un vergel para la numismática. Pero el creciente interés de Joan Roman Calbet por la arqueología y el acierto con el que clasificaba los hallazgos, le hicieron destinatario de las más diversas antigüedades. En unos años no sólo tuvo una de las colecciones más importantes de la isla sino que sería una pieza fundamental en la Sociedad Arqueológica Ebusitana además de un mecenas en la nueva disciplina.

Nació en Ibiza en 1849, pero pasó sus primeros años entre su isla natal, Valencia y Mallorca hasta iniciar en Madrid sus estudios universitarios. Barcelona se convertiría en su penúltimo destino, donde no sólo se licenció en Derecho en 1872 sino que comenzó a trabajar como pasante. En sólo unos años, la abogacía le llevó de regreso a Ibiza. Allí compatibilizó su profesión con la de profesor.

Poco después, la carrera política se convertiría en su principal ocupación hasta principios del nuevo siglo. Sería entonces cuando lo que había sido sólo una afición comenzó a perfilarse como un futuro profesional. La fama de su interés por la numismática y la arqueología hicieron que familiares y amigos le obsequiaran con todo tipo de antigüedades hasta reunir una de las colecciones arqueológicas más importantes de las Pitiusas.

Al mismo tiempo, en otro punto de la isla, un grupo de amigos encabezado por Arturo Pérez Cabrero (ver entrada), veía en esos hallazgos la oportunidad de comenzar un gran proyecto. Su objetivo era crear una sociedad que realizara excavaciones –principalmente en la necrópolis del Puig des Molins– y crear un museo. En 1903 aquellos propósitos se materializaron con la fundación de la Sociedad Arqueológica Ebusitana. Fue entonces cuando vieron en Roman Calbet un colaborador fundamental.

viernes, 7 de octubre de 2011

Francesc Español, el rastreador cavernícola

Francesc Español
1907-1999

Pasaron seis años desde que Francesc Español descubrió lo que parecía una nueva especie de coleóptero cavernícola hasta que Jeannel lo corroboró bautizándolo como Speophilus españoli. Fue el impulso definitivo que centró su interés por la zoología en la entomología. Una faceta con la que llegó a Baleares en los años 30 para catalogar el universo de endemismos de las cuevas pitiusas.

La vocación de Francesc Español estaba clara desde su adolescencia. Nació en Valls (Tarragona) en 1907 y ya cuando estudiaba Bachillerato en la misma localidad, empezó a interesarse por los insectos. Su colección de coleópteros y hemípteros llegaba a las cuarenta cajas, material que años después iría a parar al Museo de Zoología de Barcelona.

Poco después se centraría en el estudio de la fauna cavernícola. Tenía sólo 17 años cuando, en 1924 y en la cueva de Traça (Tarragona), descubriría su primera nueva especie. El ejemplar fue enviado al entomólogo francés René Jeannel al Museo Nacional de Historia Natural de París. El experto tardaría seis años en confirmar el hallazgo y bautizarlo como Speophilus españoli


miércoles, 31 de agosto de 2011

Salinas, el oro blanco de las Pitiusas

Antes de que Benito Pérez Galdós estampara su cara en los billetes de 1.000 pesetas el dinero era mucho más tangible que el papel moneda. En China el Estado pagaba a sus acreedores con vales en sal y en Roma el Imperio inventaba la palabra salario por el producto en el que cobraban sus legiones. En las Pitiusas, el oro blanco tiene más de 25 siglos de historia.

El poblado de Sa Caleta demuestra la presencia estable en Ibiza de grupos fenicios ya en el siglo VII a.C. Desde entonces, la historia de las salinas pitiusas ha ido paralela a la de todas las civilizaciones que han pasado por ellas: fenicios, cartagineses, romanos... Los musulmanes fueron los primeros en constatar su explotación; en el siglo XIII el geógrafo Al-Himyari escribía: «En Yabisa (Ibiza) hay una salina en la cual la sal no se acaba nunca».

«Desde el año 600 a.C. han funcionado prácticamente sin interrupción. Sin embargo la explotación fue muy rudimentaria hasta que en el siglo XIII se introdujeron las primeras mejoras técnicas», afirma el director de la explotación ibicenca de Salinera Española, José María Fernández


sábado, 16 de abril de 2011

François Étienne De La Roche: la fauna del meridiano


François Étienne De La Roche
1743-1812


La expedición para la medición del meridiano de París incluyó a Baleares en una de las empresas más importantes del siglo XVIII que acabaría con la implantación del sistema métrico decimal. Pero no sólo eso. Supuso el desembarco de científicos de primera línea que conectaron las Islas con los conocimientos más avanzados de Europa. Entre ellos, el ictiólogo François-Étienne De La Roche.

De todos los científicos que llegaron con el meridiano de París entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, Delaroche es quizá uno de los más desconocidos. Nació en Ginebra en 1781, aunque otros autores afirman que su nacimiento fue en el convulso año de 1789. Sus primeros años pasaron a caballo entre Londres y su ciudad natal, después de que su familia tuviera que abandonar París con el estallido de la Revolución Francesa.

Fue en Ginebra donde inició sus estudios de Medicina. Pronto adquirió también un gran interés por la botánica, herencia de su padre Daniel Delaroche. Ambos colaboraron con Cardolle en estudios físicos y botánicos.


martes, 22 de febrero de 2011

Vicent Serra i Orvay: la Biblia según la Astronomía

Vicent Serra i Orvay
1869-1952

Vicent Serra Orvay ya había emprendido la restauración del obispado en las Pitiusas –su gran empresa religiosa– y poco faltaba para convertirse en colaborador del Diccionari de Alcover. Tenía más de treinta años cuando cayó en sus manos un volumen francés de astronomía. De repente se conjugaron su formación matemática y el descubrimiento de una pasión que convirtió en objeto de investigación hasta ponerse a la altura de Arthur Eddington.

Nació en octubre de 1869 en la parroquia de Sant Jordi de Ses Salines de Eivissa, en el seno de una familia de propietarios rurales. Su carrera eclesiástica parecía estar casi escrita. Con sólo doce años ingresó en el Seminario Conciliar y, siendo aún alumno de filosofía, empezó a impartir clases de matemáticas, física y química. En 1898 se convertiría en rector del mismo.

Fue poco después cuando Serra Orvay inició la que sería su gran empresa religiosa: la restauración del obispado en las Pitiusas suprimida por el concordato de 1851. Pese a que la confirmación llegaría en 1924, la ordenación episcopal del padre Salvi Huix se retrasaría cuatro años más.


sábado, 12 de febrero de 2011

Arturo Pérez Cabrero: el arqueólogo modernista

Arturo Pérez Cabrero
1870-1916

En la solapa de Pérez-Cabrero se multiplicaban las medallas de reconocimiento: primero, las de su alistamiento voluntario en Cuba y Filipinas y después, la de su defensa en la mejora de las comunicaciones marítimas con Ibiza. En su currículum, y aunque sin distintivo, figura también como pionero en las excavaciones arqueológicas y fundador de la Sociedad Arqueológica Ebusitana.

Hijo de un coronel de Infantería, Arturo Pérez-Cabrero pasó su juventud entre Madrid y Barcelona, ciudades a las que su padre era destinado y donde él pudo ampliar sus estudios. Muerto su progenitor, regresó a su Ibiza natal.

En 1890 comenzó a desarrollar su faceta periodística como redactor de semanarios y diarios locales de la época. Hasta final de siglo, su vida transcurrió entre lo militar –participó como voluntario en las guerras de Cuba y Filipinas– y la Administración pública como oficial de Hacienda y secretario del Ayuntamiento.

Su trabajo por la modernización de Ibiza comenzó en la última década con las obras del puerto, el alumbrado de la ciudad y la creación de una línea marítima con Barcelona. Con el cambio de siglo, tres cruces al mérito militar y otra al naval, Pérez-Cabrero volvió su mirada al pasado ibicenco. En 1903 fundaba la Sociedad Arqueológica Ebusitana.

"Se creó la Sociedad porque ya se estaban produciendo hallazgos. Sus fundadores eran intelectuales y profesionales liberales", afirma el director del Museu Arqueològic d’Eivissa, Jordi Fernández. Una vez fundada, se buscó un director, un puesto que recayó en Joan Roman i Calbet: profesor, licenciado en Derecho y aficionado a la arqueología y la numismática.


jueves, 10 de febrero de 2011

Joaquim Maluquer: El edén reptil

Joaquim Maluquer
1892-1986
Su reputación como ingeniero creció hasta convertirse en directivo de una de las primeras y más importantes eléctricas de Cataluña. Sin embargo, Joaquim Maluquer se inició en la zoología antes que en su vida profesional. Miembro de una familia de naturalistas, se convirtió en uno de los principales herpetólogos del país, pionero en los estudios en Baleares.

Nació en Barcelona en 1892 y muy pronto desarrolló, casi de forma paralela, la faceta naturalista y la profesional. Se formó como perito industrial electricista y más tarde como ingeniero eléctrico, ampliando sus estudios en Inglaterra. Tenía sólo 17 años cuando entró a trabajar en AEG. Primero en Madrid y más tarde en Barcelona.

Sólo un año antes, Joaquim Maluquer había ingresado en la Societat Catalana d’Història Natural, fundada en 1899 por sus hermanos Salvador y Josep. Su formación no tenía nada que ver con las ciencias naturales, pero la herencia familiar le convirtió en miembro de una tercera generación de naturalistas.


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