Ramon Llull
1232-1315
Dicen que tenía 84 años cuando Ramon Llull llegó a Bugía. Quería predicar el evangelio en territorio musulmán. Contaba con el permiso del regente de la ciudad pero, según la tradición, nada impidió que fuera lapidado por sus sermones. Con la llegada de sus restos a Mallorca comenzó un periplo científico para demostrar la autenticidad de aquel martirio. Tres autopsias principales se sucedieron hasta certificar, en 1985, que el Beato no murió víctima de aquella supuesta tortura.
No era la primera vez que Llull predicaba en la zona, donde ya había sufrido cárcel, destierro y persecución. En aquella ocasión, según recogieron los cronistas, fue lapidado por musulmanes en la ciudad argelina de Bugía. Pese a que se le dio por muerto, unos mercaderes genoveses comprobaron que aún respiraba después de pedir su cuerpo a las autoridades.
Al parecer, el Beato falleció al llegar a Mallorca, a donde el viento había desviado el barco de los comerciantes en su regreso a Génova. El cadáver fue depositado, de manera provisional, en un arca en la sacristía del convento de San Francisco de Palma. La certeza de que la Iglesia le canonizaría pronto hizo que no se le enterrara.


