Hermano Bianor
1859-1920
Tardó años en salir del anonimato científico. No sólo
porque no buscara la fama, sino porque la cantidad de autores que le habían
precedido le hacían pensar que no podría aportar nada nuevo. No en vano, el
Hermano Bianor entendía la botánica como parte de su apostolado. Sin embargo,
sus recolecciones y herbarios supusieron mucho más de lo que nunca imaginó.
Llegó a Mallorca buscando refugio. Era 1904 y la persecución
religiosa de la Ley Combes le obligó a abandonar su Francia natal. Allí había
sentido la llamada de Dios y, después de acabar su formación religiosa, inició
su carrera como docente. Impartió clases en Versalles e incluso en Argelia. Ya
en la Isla, fundó el colegio de Santa Maria en Sóller y se incorporó a La Salle
en las escuelas de Palma y Pont d’Inca.
Para entonces Marie Emile Fricquegnon ya era conocido
sencillamente como el Hermano Bianor. Sus primeros días en la Serra sirvieron
para reavivar su interés por el estudio de las plantas. Paseaba armado de un
azadón, un saco negro y carpetas para herborizar. Para el religioso, su
dedicación a la botánica tenía un significado mayor. Era parte de su
apostolado. La grandeza de Dios se plasmaba en la riqueza vegetal que le
rodeaba.

