1914-1996
El detective Jaume Arbós fue su mayor creación novelística. El retrato literario de su propio perfil de sombrero, pipa y gabardina. Pero también el alter ego de las exploraciones en cuevas mallorquinas que convirtieron a Josep Maria Palau Camps en pionero de la bioespeleología y de la entomología. Un investigador práctico que supo ponerse al servicio de otros para hacer avanzar los estudios sobre insectos.
Nació en Barcelona en 1914. La misma ciudad en la que se licenció en Ciencias Naturales y donde conoció a Francesc Español, quizá el maestro que orientó su carrera hacia la entomología. Una pasión que Palau Camps mostraría tímidamente en Cataluña –allí colaboraría en el Museo de Zoología– para después desarrollarla por completo en Mallorca. Los problemas de salud de su padre, el botánico Pere Palau, llevaron a la familia a instalarse en la Isla en 1941.
Su habilidad para el dibujo le acercó primero a las ciencias como ilustrador de las plantas que estudiaba su padre. Poco después, ambos se convertían en fundadores de la Societat d’Història Natural de Balears. «Surgió en 1954 como un punto de encuentro para todos los naturalistas que trabajaban en las Islas. Pero ya desde 1948 habían existido campañas y actividades vinculadas a la Real Sociedad de Historia Natural », relata el profesor del departamento de Ciencias de la Tierra de la UIB, Guillem X. Pons.
