Francesc Bonafé
1908-1994
Fue un día, ya cumplidos los cincuenta años, cuando al agacharse Francesc Bonafé descubrió la Bellis sylvestris (margarita silvestre), mágica por florecer en invierno y carecer de hojas en el tallo. En aquel instante, en apenas un segundo, vio en esa flor el reflejo "de la perfección de Dios", el resumen de la maravilla de la naturaleza.
Bonafé no era botánico, sino fraile. Durante casi treinta años vivió en el convento de Sóller donde, además de confesar y dar la comunión, era profesor de Lengua y Literatura. Hombre austero, poeta místico y devoto de Ramon Llull. Josep Lluís Gradaille, director del Jardín Botánico de Sóller, explica que su interés por las plantas surgió "de manera accidental, como nos ocurre a todos los botánicos". Cuando hacía sol, Bonafé trasladaba sus clases al campo. "Su acercamiento a la naturaleza surgió como imitación de Ramon Llull y ese contacto le llevó a la afición por las plantas", afirma Gradaille.
Después de aquella primera margarita silvestre comenzó a elaborar un pequeño herbario en el que recogía todas las plantas que iba encontrando. "Las secaba entre libros porque aún no había prensas y aprovechaba las horas de la comida en el colegio para pegar los pliegos con nuestra ayuda", explica Gradaille que fue alumno de Bonafé. Junto a Jeroni Orell (ver entrada) y Llorenç Garcías creó un pequeño círculo botánico que debatía e intercambiaba especies.
A medida que aquella afición crecía, sintió la necesidad de clasificar las plantas que desconocía. "No tenía formación así que utilizó obras de Knoche (ver entrada), Mayre y Combis (ver entrada) Pero pronto se dio cuenta de que la última obra que podía utilizar databa de 1879 y que existía un enorme vacío bibliográfico".
1908-1994
Fue un día, ya cumplidos los cincuenta años, cuando al agacharse Francesc Bonafé descubrió la Bellis sylvestris (margarita silvestre), mágica por florecer en invierno y carecer de hojas en el tallo. En aquel instante, en apenas un segundo, vio en esa flor el reflejo "de la perfección de Dios", el resumen de la maravilla de la naturaleza.
Bonafé no era botánico, sino fraile. Durante casi treinta años vivió en el convento de Sóller donde, además de confesar y dar la comunión, era profesor de Lengua y Literatura. Hombre austero, poeta místico y devoto de Ramon Llull. Josep Lluís Gradaille, director del Jardín Botánico de Sóller, explica que su interés por las plantas surgió "de manera accidental, como nos ocurre a todos los botánicos". Cuando hacía sol, Bonafé trasladaba sus clases al campo. "Su acercamiento a la naturaleza surgió como imitación de Ramon Llull y ese contacto le llevó a la afición por las plantas", afirma Gradaille.
Después de aquella primera margarita silvestre comenzó a elaborar un pequeño herbario en el que recogía todas las plantas que iba encontrando. "Las secaba entre libros porque aún no había prensas y aprovechaba las horas de la comida en el colegio para pegar los pliegos con nuestra ayuda", explica Gradaille que fue alumno de Bonafé. Junto a Jeroni Orell (ver entrada) y Llorenç Garcías creó un pequeño círculo botánico que debatía e intercambiaba especies.
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| Una de las salidas de Bonafé. / JOAN FRONTERA |

