Arturo Pérez Cabrero
1870-1916
En la solapa de Pérez-Cabrero se multiplicaban las medallas de reconocimiento: primero, las de su alistamiento voluntario en Cuba y Filipinas y después, la de su defensa en la mejora de las comunicaciones marítimas con Ibiza. En su currículum, y aunque sin distintivo, figura también como pionero en las excavaciones arqueológicas y fundador de la Sociedad Arqueológica Ebusitana.
Hijo de un coronel de Infantería, Arturo Pérez-Cabrero pasó su juventud entre Madrid y Barcelona, ciudades a las que su padre era destinado y donde él pudo ampliar sus estudios. Muerto su progenitor, regresó a su Ibiza natal.
En 1890 comenzó a desarrollar su faceta periodística como redactor de semanarios y diarios locales de la época. Hasta final de siglo, su vida transcurrió entre lo militar –participó como voluntario en las guerras de Cuba y Filipinas– y la Administración pública como oficial de Hacienda y secretario del Ayuntamiento.
Su trabajo por la modernización de Ibiza comenzó en la última década con las obras del puerto, el alumbrado de la ciudad y la creación de una línea marítima con Barcelona. Con el cambio de siglo, tres cruces al mérito militar y otra al naval, Pérez-Cabrero volvió su mirada al pasado ibicenco. En 1903 fundaba la Sociedad Arqueológica Ebusitana.
"Se creó la Sociedad porque ya se estaban produciendo hallazgos. Sus fundadores eran intelectuales y profesionales liberales", afirma el director del Museu Arqueològic d’Eivissa, Jordi Fernández. Una vez fundada, se buscó un director, un puesto que recayó en Joan Roman i Calbet: profesor, licenciado en Derecho y aficionado a la arqueología y la numismática.
