Una vieja imprenta y más de 1.500 matrices xilográficas resumen en la Cartuja de Valldemossa la historia de los Guasp. Una colección –aseguran que de las más antiguas y valiosas que existen– legado de la saga de impresores más prolífica de Europa con cinco siglos de actividad.
La familia Guasp no pudo gozar del mérito de ser impresores pioneros en Mallorca. Ese honor correspondía a Bartomeu Caldentey y Nicolás Calafat (ver entrada) que crearon la primera imprenta en Miramar hacia 1485. Su negocio, sin embargo, no vería el nuevo siglo. Una desaparición prematura que subrayaría aún más los cinco siglos en activo de la saga mallorquina.
La dinastía arranca con el matrimonio del librero Miquel Navarro y Joana Guasp quienes, ante la falta de descendencia, se hicieron cargo del sobrino de ésta, Gabriel. Poco se sabe sobre cómo ese iniciador pasó de la librería a la imprenta. Según algunos estudios, Gabriel Guasp adquirió los instrumentos y máquinas de estampar fuera de la Isla para comenzar el negocio.

